Max Verstappen ha pasado de una penalización de tres posiciones a cambiar todo el motor para salir desde las últimas posiciones de la parrilla, pero... ¿qué hará Lewis Hamilton? El británico tiene una oportunidad única de sacarle puntos muy valiosos de diferencia al de Red Bull, pero corre un riesgo: que el motor Mercedes diga 'no más'.

Ya desde el Gran Premio de Italia ambos pilotos de la escudería estuvieron sopesando el cambio de motor para llegar tranquilos al final de la temporada. Valtteri Bottas lo consideró una buena oportunidad para cumplir sanción, pero Hamilton aguantó.

Ese motor está cada vez más crítico, aunque podría llegar a final de temporada con el mismo, sin que acabe de reventar. Las estimaciones auguran un resultado incierto, muy justo, así que desde el equipo no están seguros de qué decisión tomar.

 

Opción conservadora

En el caso de cambiarlo, el siete veces campeón del mundo se volvería colocar en una situación de igualdad máxima con Max, su único rival por el mundial. Lado a lado en la parrilla del domingo luchando por remontar y a la vez dejar al otro atrás.

Es más, en la zona trasera habría casi más emoción que al frente, ya que se juntarían también con el Ferrari de Charles Leclerc, otro que ha decidido relevar su unidad de potencia.

Arriesga y gana... o no

Sin embargo, de no cambiarlo hay dos posibles escenarios. En un mundo ideal para Lewis, de no romperse en el intento, tendría serias opciones de ganar la carrera sin que haya nadie que pueda amenazarla, ya que Bottas haría una vez más de escudero.

Pero, en el caso de ver salir una humareda blanca de detrás de su 'Bala Plateada', tendría doble castigo. No solo perdería los puntos que tan seguros parece tener en este circuito de Sochi, territorio siempre dominado por Mercedes, sino que también tendría que penalizar en la siguiente carrera al verse obligado a sustituir ese motor inservible que no quiso cambiar a tiempo.

De hecho, eso fue lo que le pasó a Hamilton en 2016, perdiendo por ello el mundial en favor de su excompañero Nico Rosberg. En el Gran Premio de Malasia su coche quedó en el césped de una de las escapatorias del circuito por un fallo mecánico que a la postre fue definitivo para que el alemán levantara el título y rompiera su hegemonía, que hubiera supuesto el octavo título, siete consecutivos.

Lewis, Toto Wolff y el resto del equipo no quieren quedarse con cara de tontos, pero lo más probable es que se la jueguen en este Gran Premio de Rusia, lo cual no significa que no lleven a cabo el reemplazo en el futuro. Quedan ésta y otras seis carreras donde todo puede pasar.