El que fue el primer compañero de Fernando Alonso en Fórmula 1, Tarson Marques, ha revelado que llegó a temer por su vida cuando se contagió por coronavirus. A sus 45 años, el expiloto de Minardi y primer compañero de equipo del piloto asturiano en el 'Gran Circo' en 2001, llegó a estar muy grave en el hospital cuando contrajo la enfermedad. A pesar de que no pensó que lo iba a pasar tan mal al gozar de un buen estado físico, el virus atacó de lleno a sus pulmones.

"Pensé que todo estaba bien: siempre tuve muy buena salud, comía bien, hice actividad física. Pensaba que no me iba a pasar nada. Lo que realmente me importaba eran mis padres. Dos horas después del diagnóstico, ya me faltaba el aire. Una hora más y ya no podía respirar. Ahora, al hablar en esta entrevista, sigo teniendo sólo el 30 por ciento de mi capacidad

pulmonar. Los primeros tres o cuatro días en el hospital fueron de terror. Allí estás prácticamente muerto. Te destruye", revela el brasileño en la revista 'Caras'.

El que fuera piloto de Minardi entre 1996 y 1997, volvió como corredor titular en 2001 junto a un joven Fernando Alonso. El carioca no llegó a finalizar aquel año en el Minardi PS01, ya que fue sustituido por Alex Yoong después de 14 carreras. Tras dejar la Fórmula 1, corrió en la Indy Car. Actualmente retirado de los circuitos y dueño de una empresa de restauración de vehículos, Marques pensó que iba a fallecer por el virus. Un virus del que finalmente ha logrado recuperarse, pese a que le ha dejado mella en su cuerpo.

"Me dieron muchos medicamentos: cada tres horas una bandeja con una inyección, corticoides. Pasé nueve días sin dormir, usé oxígeno al límite. Y sucedió una cosa tras otra: dolor de estómago, una alergia de la nada en las piernas, todavía estoy lleno de manchas, estuve sollozando durante dos días enteros, tuve un dolor de cabeza infernal. El virus estaba atacando todas partes. Parece que el virus no se rinde. Pensé que iba a morir. Incluso hice un testamento. Me quedé así dos días más. Cuando empecé a mejorar, por la noche temía que la mejoría fuera una falsa alarma", concluye.