MÁS ALLÁ DE SU AUTONOMÍA
El SUV coupé eléctrico de Toyota con gran batería ya se está entregando y esto es lo que ofrece
La faceta con batería de 77 kWh del superventas japonés inició las entregas en España. Veamos qué recibes (y qué no) con el acabado más básico...

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Ahora que el Toyota C-HR+ acaba de dar inicio a sus entregas en España, ¿qué mejor momento que este para ponerlo en contexto? Conocemos la postura de la marca, que apunta al hidrógeno como el futuro de la movilidad. De momento, son los eléctricos a batería la dominante alternativa cero emisiones a la combustión. Toyota no se desentiende de ello y su gama está virando de manera paulatina. El futuro lanzamiento del Toyota Yaris BEV es toda una señal, pero ahora es momento de la versión del SUV compacto superventas.
Lo primero a destacar es cómo el C-HR 100 % eléctrico marca en el fabricante un antes y un después en materia de eficiencia. Debía Toyota ponerse al día ante autonomías, en especial las de los vehículos chinos, que hoy hacen quedar atrasado al rango del bZ4X, independientemente de que éste pertenezca a un segmento superior. Urgía, como consecuencia, colocar un modelo en la feroz competencia de los eléctricos con más de 600 km.

El Toyota C-HR+ responde a esta necesidad. En modo tracción integral, homologa en Europa una máxima de 501 km, pero los clientes, a juzgar por el hecho de que es la versión Advance con potencia a las ruedas delanteras la que más demanda viene registrando desde que en septiembre del 2025 se abrieron las reservas, están dejando claro que llevarse a casa el que anuncia 607 km en ciclo combinado a un valor sujeto a financiación de algo más de 35.000 euros es la respuesta.
El Toyota C-HR eléctrico, ya en las calles: más allá de sus más de 600 km de autonomía
La eficiencia y el rendimiento no todo lo decide, claro. Prometer una autonomía en la línea mencionada –que además se sirve de un frenado regenerativo ajustable desde las levas del volante y de un diseño aerodinámico que hace lo suyo combatiendo la resistencia del aire–, así también como ser un tracción delantera con potencia de 224 CV más que suficiente para la conducción urbana y periurbana, es la puerta de entrada a este nivel de equipamiento estándar.

Hay funciones asociadas a la comodidad que debes analizar al momento de evaluar la posible compra. El ajuste de posición de los asientos es manual y no eléctrico –el acabado Spirit de tracción total agrega accionamiento eléctrico al del conductor–, y te encontrarás con un cuadro de instrumentos digital de siete pulgadas –notablemente más chico que el del modelo híbrido–, que de todas maneras compensa por su posición elevada que ayuda a mantener la mirada al frente. A propósito de la visualización, la pantalla central, crecida en tamaño respecto del C-HR con motor de combustión, da como resultado un mapa de navegación optimizado.
Es vital que este eléctrico japonés se entregue de serie con tecnologías todavía no democratizadas en la industria del automóvil. Pienso de inmediato en sus faros LED adaptativos y su asistente de salida segura una vez aparcados. Nos quedamos con las ganas de la gestión eléctrica para el desempañado del parabrisas y del techo panorámico exclusivo del tope de gama, aunque esta falta se justifica por su impacto directo en el consumo de la batería y la autonomía.
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