LA EVOLUCIÓN DE SUS ELEMENTOS
El SUV compacto que vuelve a nacer: el nuevo Kia Niro logra un exterior más moderno sin necesidad de un rediseño completo
Una actualización de medio término para uno de los modelos coreanos híbridos más populares. Cómo ha mutado por fuera, sección por sección.

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La actualización del exitoso SUV compacto surcoreano parte de una fórmula mecánica única para el mercado europeo y continúa en un renovado lenguaje visual y en mejoras para sus estándares de equipamiento y seguridad. El Kia Niro, sinónimo de la movilidad híbrida sin necesidad de enchufe, no se mueve de sus 4,42 metros de largo, sus 2,72 metros de distancia entre ejes, su anchura de 1,82 y su metro con 54 centímetros de altura, pero ofrece un rediseño como carta de presentación más allá de la novedad motriz.
Es el conjunto de retoques en su apariencia exterior el que aquí propongo profundizar. De eso se trata, de retoques, pues no es el concepto general y las líneas que le dan forma en lo que la marca ha acentuado la evolución, sino secciones específicas, elementos clave como las luces, los paragolpes, la calandra y el portón trasero.

Para estar a tono con la identidad visual de los últimos modelos de Kia –sobre todo, con el Kia EV2, aunque el nuevo compacto K4 lo imprime a su manera–, el nuevo Niro incorpora, en sustitución del diseño de faros delanteros hexagonales, la orientación vertical como figura física de lo que realmente importa: la tecnología de reflector multifacético (MFR), que aporta una iluminación más precisa al momento de la distribución del haz y la reducción del deslumbramiento.
Un SUV que vuelve a nacer sin necesidad de un rediseño completo
La nueva calandra frontal representa las intenciones geométricas. No se manifiesta un giro radical de la disposición de las ranuras, pero sí de los contornos, mucho más definidos y angulares para darle al SUV una expresión más retrofuturista. Una calandra tan retrofuturista como el nuevo diseño para las llantas de 18 pulgadas destinadas a los acabados superiores. Lo que sigue es el par de protectores laterales bajos. Kia acierta en conservarlos tal como de momento se han lucido: una continuidad de lo que comienza en los extremos del paragolpes delantero y los pasos de rueda, lo que da forma a uno de los rasgos exteriores más identitarios del modelo.

El rediseño del portón del maletero no pasa desapercibido y son dos las razones: el borde inferior, que se funde con la parte baja de la zaga, y una superficie mucho más despejada producto de la reubicación de la hendidura para la matrícula. Las luces ya no invaden los pilares traseros, sino que han mutado a un patrón de flecha algo más contenido.
Espera, entonces, un coche en el que estos retoques de elementos lo cambian todo. No hubo necesidad de recurrir a un rediseño completo –lo que, a decir verdad, se espera más en un cambio de generación– ni a un lavado de cara más profundo y, sin embargo, da la impresión de un Niro que ha vuelto a nacer.
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