EL COCHE URBANO SE RESISTE A MORIR
Smart vuelve a fabricar un coche realmente pequeño: el nuevo #2 recupera una idea que casi toda la industria había abandonado
El Smart #2 recupera la filosofía del antiguo Fortwo con solo 2,75 metros de longitud, dos plazas y mecánica eléctrica. Llegará a Europa tras su presentación en París.

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Durante los últimos años hemos asistido a una paradoja bastante curiosa. Las ciudades están cada vez más congestionadas, aparcar resulta más complicado y buena parte de los desplazamientos cotidianos los realizamos solos o con un único acompañante. Sin embargo, los coches no han dejado de crecer. Incluso Smart, la marca que construyó prácticamente toda su identidad alrededor de un diminuto urbano de dos plazas, terminó llenando su catálogo de SUV y crossover.
Pero ahora ha decidido hacer exactamente lo contrario. El Smart #2 recuperará la fórmula del antiguo Fortwo: será eléctrico, tendrá únicamente dos plazas y medirá alrededor de 2,75 metros de longitud. Es decir, será uno de esos pocos coches que todavía se diseñan pensando realmente en la ciudad.

Smart vuelve al coche que prácticamente inventó
La aparición del modelo definitivo en la documentación del Ministerio de Industria chino nos permite conocer cómo será el Smart #2 antes de su presentación oficial, prevista para el Salón del Automóvil de París de octubre de 2026. El modelo será fabricado en China por una compañía perteneciente al grupo Geely y posteriormente llegará también al mercado europeo.
Lo realmente interesante, sin embargo, no está en su procedencia, sino en sus dimensiones. Medirá entre 2.751 y 2.764 milímetros de longitud, 1.669 mm de anchura y 1.555 mm de altura, con una distancia entre ejes de apenas 1.875 mm. Es considerablemente más pequeño que prácticamente cualquier turismo convencional que podamos comprar actualmente.
De hecho, Smart pretende colocar nuevamente en el mercado un coche que por tamaño se aproxima más a algunos cuadriciclos urbanos que a modelos eléctricos convencionales como el Dacia Spring, el Renault 5 o el Fiat 500e. Autocar apunta incluso que será uno de los eléctricos más pequeños disponibles cuando llegue al mercado.
80 CV pueden tener mucho más sentido que 300 CV
También resulta peculiar que Smart no haya entrado en la habitual guerra de potencia de los coches eléctricos. La documentación china revela un motor eléctrico de 60 kW, equivalentes a unos 80 CV, desarrollado por InfiMotion, empresa perteneciente igualmente al grupo Geely. Su velocidad máxima será de 140 km/h.
Puede parecer poca potencia comparada con los eléctricos actuales, pero precisamente ahí está la gracia. Un coche de apenas 2,75 metros pensado fundamentalmente para ciudad probablemente no necesite 200 o 300 CV.
La batería empleará química LFP —litio-ferrofosfato— con celdas suministradas por CATL. Smart todavía no ha comunicado todas las especificaciones definitivas, aunque el Concept #2 presentado previamente anticipaba una autonomía cercana a los 300 kilómetros y una carga rápida del 10 al 80% en menos de 20 minutos.

El pequeño problema del pequeño Smart
La recuperación del concepto original de Smart resulta especialmente llamativa porque el segmento A europeo lleva años perdiendo modelos. Las exigencias de seguridad, emisiones y tecnología han elevado considerablemente el coste de desarrollar coches baratos, mientras muchos fabricantes han encontrado márgenes de beneficio superiores vendiendo SUV cada vez mayores.
Smart pretende demostrar que todavía puede existir un coche verdaderamente urbano, aunque probablemente lo haga con una condición importante: no necesariamente será barato. La propia marca se posiciona actualmente como fabricante eléctrico premium y todavía no ha anunciado el precio definitivo del #2. Autocar señala que su planteamiento tecnológico y su interior más elaborado podrían situarlo claramente por encima de los antiguos Fortwo.
Y posiblemente ahí esté la gran incógnita. Porque recuperar el concepto del Smart original parece fácil sobre el papel: dos plazas, dimensiones diminutas y facilidad para aparcar. Lo difícil será demostrar que, en 2026, todavía existe suficiente gente dispuesta a pagar por tener menos coche precisamente porque necesita menos coche.
Si funciona, el Smart #2 podría acabar demostrando algo que la industria lleva años olvidando: que el coche urbano del futuro quizá no necesite ser un SUV pequeño. Tal vez simplemente necesite volver a ser pequeño.
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