LA GASOLINA LOW COST EVOLUCIONA
Primero se desmontó el mito de la gasolina barata, pero esta gasolinera low cost ha decidido ponerse a la altura de las gasolinas premium con sus aditivos
La OCU confirmó que la gasolina de las estaciones low cost no es peor que la de las grandes petroleras. Ahora Ballenoil va un paso más allá con un nuevo carburante de doble aditivación que busca competir también en el cuidado del motor.

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Durante años, muchos conductores han evitado las gasolineras low cost por miedo a que sus combustibles fueran peores para el motor. Sin embargo, ese prejuicio ha ido perdiendo fuerza. Todos los carburantes comercializados en España deben cumplir los mismos requisitos legales de calidad y la propia Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha demostrado que pagar más por la gasolina no garantiza necesariamente un producto mejor.
Pero todavía quedaba un argumento a favor de las grandes petroleras: los aditivos. Esos componentes adicionales que ayudan a mantener limpio el motor y que suelen utilizarse para diferenciar las gasolinas premium. Ahora, Ballenoil ha decidido entrar también en ese terreno con una gasolina de 95 octanos doblemente aditivada, una novedad que demuestra cómo está evolucionando el mercado de los carburantes baratos.

La OCU ya desmontó el mito de la gasolina barata
En noviembre de 2025, la OCU publicó un estudio en el que analizaba 80 muestras de combustible procedentes de 26 cadenas de gasolineras. Los resultados fueron claros: todas cumplían las exigencias de calidad de la normativa europea y no se encontraron diferencias significativas entre las estaciones low cost y las grandes petroleras en los parámetros analizados.
Eso sí, había una diferencia importante en el precio. En el caso del gasóleo, las estaciones de bajo coste resultaban, de media, 13 céntimos por litro más baratas que las grandes cadenas, una ventaja que podía alcanzar los 15 céntimos en los hipermercados.
La explicación está, en parte, en que muchos carburantes comparten una misma cadena de suministro, aunque después cada compañía puede incorporar sus propios paquetes de aditivos. Precisamente ahí es donde las marcas premium han intentado diferenciarse tradicionalmente.

Ballenoil lleva la doble aditivación a la gasolina de 95 octanos
La última novedad llega de Ballenoil, que acaba de presentar su nueva Gasolina 95 Excellent Plus+, disponible inicialmente en más de 110 estaciones de servicio repartidas por 14 comunidades autónomas. La compañía ya comercializaba gasóleo con doble aditivación desde 2019, pero ahora extiende este tratamiento a la gasolina.
Según explica la empresa, su nueva formulación incorpora una segunda aditivación diseñada para prevenir y eliminar determinados depósitos en los sistemas de inyección directa e indirecta. Su objetivo es ayudar a mantener limpios componentes como los inyectores y favorecer un funcionamiento adecuado del motor con el paso del tiempo.
Lo más interesante es cómo aplica esta tecnología. La segunda aditivación se realiza directamente en la propia estación de servicio, un procedimiento con el que Ballenoil asegura reducir costes y mantener su estrategia de precios competitivos.
Es un movimiento significativo porque demuestra que las cadenas low cost ya no compiten únicamente por ofrecer el litro más barato, sino también por incorporar soluciones que tradicionalmente asociábamos a las grandes petroleras.

¿Merece la pena pagar más por una gasolina premium?
Conviene aclarar que doble aditivación no significa automáticamente el doble de protección o una reducción del consumo. La eficacia de estos tratamientos depende de su composición, concentración y condiciones de utilización. De hecho, Ballenoil señala que ha realizado ensayos de motor y pruebas de laboratorio, aunque no ha publicado cifras comparativas detalladas sobre las mejoras obtenidas.
Los aditivos detergentes pueden ayudar a prevenir depósitos en determinados componentes, pero no convierten una gasolina de 95 octanos en una de 98 ni garantizan un aumento de potencia. Para elegir combustible, lo fundamental sigue siendo respetar las especificaciones del fabricante.
Mientras tanto, el ahorro de las estaciones low cost puede ser considerable. Con una diferencia de 15 céntimos por litro, llenar un depósito de 50 litros supone ahorrar 7,50 euros. Para quien reposte tres veces al mes, eso representa 270 euros al año.
La llegada de combustibles como el de Ballenoil no demuestra que todas las gasolinas sean idénticas, pero sí confirma una tendencia interesante: las estaciones de bajo coste también quieren competir en tecnología y aditivación, sin renunciar al precio como principal atractivo. Y eso, para los conductores, significa tener más opciones a la hora de repostar.
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