Siempre que salgas de viaje o periódicamente de forma preventiva, hay que revisar presiones, luces, frenos, aceite, batería, filtros, líquido refrigerante y cadena. Esta última, límpiala, engrásala y ténsala, porque, si se rompe, tendrás un problema grave y puedes tener también un accidente.

Es importante proteger de la fricción los distintos componentes de la moto sometidos a roce. Por ejemplo, los engranajes de las cajas de cambio hacen que el aceite soporte altas presiones. Los tratamientos antifricción, como Metal Lube,consiguen también que los discos de los embragues húmedos no patinen y que la fuerza se transmita a la rueda sin calentamientos excesivos.

De la misma manera, puedes utilizar este tipo de tratamientos a través de la gasolina, aportando también protección para el sistema de admisión y para el motor en general, pistones, cilindros, segmentos, bielas…

Este producto antifricción se puede mezclar también con la gasolina para que llegue al motor. Los resultados los percibes al cabo de unos kilómetros, y si vas a pasar la ITV, lo notarás porque las emisiones también bajan...(suena aceleración).

Vuelve a ver los programas de Centímetros Cúbicos en Atresplayer.