TECNOLOGÍA NGP

BYD prepara sus coches para circular por ciudad con conducción asistida: llegará a Europa en 2027

BYD quiere llevar a Europa una tecnología capaz de gestionar semáforos, rotondas y cambios de carril con ayuda de la inteligencia artificial.

DENZA Z9GT

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BYD quiere llevar a Europa una tecnología capaz de gestionar semáforos, rotondas y cambios de carril con ayuda de la inteligencia artificial. El sistema debutará en el Denza Z9GT a lo largo de 2027 mediante una actualización de software, siempre que reciba las autorizaciones necesarias. El conductor seguirá teniendo que supervisar la conducción y responder ante cualquier imprevisto.

La conducción asistida está dando un paso más allá de las autovías. Hasta ahora, buena parte de estos sistemas se ha centrado en mantener el coche dentro del carril, regular la velocidad o conservar la distancia con el vehículo precedente. BYD quiere trasladar esas funciones a uno de los escenarios más complicados para la tecnología: las calles de una ciudad, con cruces, peatones, ciclistas y situaciones que cambian constantemente.

La encargada de estrenar esta evolución será Denza, la marca prémium del grupo chino. Su modelo Z9GT recibirá en Europa el sistema CNOA (City Navigation on Driving Assistant), una función integrada en la tecnología God’s Eye que la compañía ya utiliza en China. El lanzamiento está previsto para 2027, aunque su disponibilidad dependerá de la adaptación del sistema a las condiciones europeas y de la aprobación regulatoria.

Qué podrá hacer el sistema de BYD

El objetivo es que el vehículo pueda seguir una ruta urbana asistiendo al conductor en maniobras que hasta ahora exigían una intervención humana constante. Según la información facilitada por la marca, el sistema podrá reconocer semáforos en rojo, gestionar la circulación en rotondas, respetar los límites de velocidad y realizar giros a la izquierda.

También está diseñado para cambiar de carril cuando encuentre vehículos estacionados que obstaculicen el paso o tráfico más lento. La detección de peatones y ciclistas será especialmente relevante en calles estrechas y cruces, donde los usuarios vulnerables pueden aparecer desde distintos ángulos.

Estas capacidades van más allá de las funciones habituales de un control de crucero adaptativo o de un asistente de mantenimiento de carril. Sin embargo, que el coche pueda ejecutar determinadas maniobras no significa que pueda circular sin supervisión.

El sistema corresponde al nivel 2 de conducción automatizada. Esto significa que puede controlar simultáneamente la dirección y la velocidad en determinadas circunstancias, pero el conductor debe permanecer atento, vigilar el entorno y estar preparado para intervenir. No puede utilizar el móvil ni desentenderse de la conducción por el hecho de que el vehículo gestione una parte del recorrido.

Cámaras, radares y un sensor LiDAR

Para interpretar el entorno, el Denza Z9GT cuenta con un conjunto de sensores que, según el fabricante, permitirá activar las nuevas funciones mediante una actualización inalámbrica, sin necesidad de añadir hardware.

El equipamiento incluye un sensor LiDAR, 11 cámaras, tres radares de ondas milimétricas y 12 sensores ultrasónicos. Cada tecnología aporta información diferente: las cámaras identifican elementos visuales como señales y semáforos; los radares ayudan a detectar objetos y calcular su distancia y movimiento, y el LiDAR genera información tridimensional del entorno. Los sensores ultrasónicos resultan útiles, especialmente, en maniobras a baja velocidad y a corta distancia.

El software combina estos datos para estimar qué sucede alrededor del vehículo y decidir cómo actuar. Aun así, la presencia de numerosos sensores no garantiza que el sistema pueda resolver cualquier situación. La lluvia intensa, las obras, las marcas viales poco visibles o las maniobras imprevisibles de otros usuarios siguen siendo retos importantes para la conducción automatizada.

La adaptación al tráfico europeo será una parte esencial del desarrollo. No basta con trasladar un sistema que funciona en China: debe responder a las normas de circulación, la señalización y los hábitos de conducción de cada mercado.

BYD entra en la carrera de Tesla y Xpeng

La iniciativa sitúa a BYD en una competición tecnológica en la que también participan Tesla y Xpeng. Tesla trabaja con su sistema FSD (Supervised), mientras que Xpeng prepara la expansión europea de su tecnología NGP, también orientada a asistir en recorridos complejos.

La diferencia entre estos sistemas no se limita a la lista de funciones. También importa cómo interpretan el tráfico, en qué condiciones pueden utilizarse, qué supervisión requieren y qué autorizaciones tienen en cada país. La disponibilidad comercial de una función en un mercado no implica que pueda activarse automáticamente en toda la Unión Europea.

BYD, por su parte, ha desarrollado God’s Eye para su gama china y continúa evolucionando su tecnología de asistencia. En junio de 2026 presentó el chip Xuanji A3, una unidad de procesamiento diseñada para gestionar tareas avanzadas de conducción inteligente. No obstante, la tecnología concreta que llegará a cada modelo europeo dependerá de su equipamiento y de las versiones que comercialice la marca.

Una actualización prevista para 2027, pendiente de autorización

El Denza Z9GT será el primer modelo del grupo en incorporar estas funciones urbanas en Europa. La compañía prevé activarlas mediante una actualización remota de software, aprovechando el hardware instalado en el vehículo.

Por ahora, el anuncio establece una fecha objetivo, no una disponibilidad garantizada en todos los países europeos. Antes de su comercialización, el sistema deberá cumplir los requisitos técnicos y regulatorios correspondientes, además de completar su adaptación a las condiciones locales.

La llegada de esta tecnología puede ampliar las posibilidades de los asistentes de conducción, pero también obliga a distinguir entre automatización y autonomía. El coche podrá asumir más tareas durante el trayecto; la responsabilidad de supervisarlo, sin embargo, seguirá recayendo en el conductor.

El verdadero avance no será que un vehículo sea capaz de recorrer una ciudad sin que el conductor toque el volante durante unos minutos, sino que pueda hacerlo de forma previsible, segura y dentro de los límites autorizados. BYD aspira a dar ese paso en 2027, aunque todavía queda por comprobar cómo funcionará el sistema en las calles europeas y cuándo podrá utilizarse comercialmente.

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