La sensación de tener uno o los dos oídos taponados es bastante común, y más con la llegada del otoño y el verano. Lo más frecuente -si no tenemos ninguna dolencia seria- es tener un oído taponado porque nos han entrado agua o por la presión de un avión. En este artículo vamos a ver trucos sencillos y que no entrañan riesgos para tratar de deshacernos de esa molesta sensación.

Pero, primero, ¿qué es exactamente un oído taponado?, ¿por qué nos pasa? El nombre científico es barotrauma. Según explican desde el Instituto de Otorrinolatingología y Cirugía de Cabeza y Cuello de Madrid, el barotrauma ótico o barotrauma del oído es un tipo de trauma que aparece cuando se sufre una importante diferencia de presión entre la parte interna y la parte externa del tímpano, Se sabe que la presión dentro del oído medio debe ser la misma en comparación con la que está fuera del cuerpo. Para lograrlo, el organismo tiene su propio sistema de presurización y regulación, y lo lleva a cabo a través de la Trompa de Eustaquio.

La Trompa de Eustaquio funciona abriéndose y permitiendo que el aire entre y salga del oído medio, todo con la finalidad de igualar la presión de aire en el tímpano. Si por alguna circunstancia, la Trompa de Eustaquio deja de cumplir con su función, ya sea por condiciones anatómicas, ambientales u obstrucciones, le resulta imposible regularizar la presión y se sufre el barotrauma ótico.

Remedios para destapar los oídos:

1. Agua oxigenada en el oído: mezcla a partes iguales agua tibia con agua oxigenada (utilizar peróxido de hidrógeno al 3% o menos). Con un gotero pon la mezcla en el oído afectado y espera unos pocos minutos. Después, mueve la cabeza para dejar salir el líquido y enjuaga el oído con agua tibia.

2. Bostezar varias veces seguidas: es uno de los remedios caseros más conocidos. Al provocar el bostezo, activamos los músculos que abren la trompa de Eustaquio y disminuimos la presión de aire en nuestros oídos permitiendo así que las trompas de Eustaquio se abran.

3. Maniobra de Valsalva: se trata de taparse bien la nariz con los dedos, cerrar la boca y tratar de soltar el aire con fuerza. Esto provoca que la trompa de Eustaquio se abra y se compense la presión.

4. Masticar chicle: otro de los remedios más populares. Al mascar chicle, el movimiento facilita la compensación de la presión.

5. Beber algún líquido: o tragar alimento produce el mismo efecto que mascar un chicle. Es otra forma de mover los músculos de la cara y equilibrar la presión que se encuentra dentro de los oídos. Prueba a colocar el líquido en la boca, taparte la nariz con la mano e inclinar la cabeza hacia atrás. Esto debería cambiar la presión y destapar el oído.

No obstante, recuerda que si el síntoma persiste acudas al médico ya que podría tratarse de alguna lesión. En especial es muy importante solicitar ayuda especializada en el caso de tener fiebre, que los síntomas empeoren o si aparecen otros síntomas diferentes como pus o dolor intenso.

Por otro lado, existe la posibilidad de, mediante una cirugía, aplicar sistemas que abren la trompa de Eustaquio con balones de presión (tuboplastia con balón) y que resuelven el problema de los pacientes con barotraumas recurrentes.

Hay que tener en cuenta que después de procesos catarrales, se puede producir una “Tubaritis", que no es más que una disfunción de la trompa de Eustaquio. Se trata de una dolencia que se resuelve sola, aunque necesita de bastante tiempo para quedar curada por completo, lo que no suele gustar a los afectados. También puede tratarse de una oclusión de cerumen que en ocasiones debe ser retirado por el médico.

Para tratar este tipo de taponamientos de cera en los oídos algunas personas utilizan un tratamiento con velas óticas o conoterapia. Se trata de una técnica por la cual se introduce una pequeña vela encendida con forma de cono y que está hueca en el oído. Quienes apuestan por este tratamiento con velas para los oídos taponados aseguran que la llama de la vela creará vacío y el cerumen se adherirá a la vela. Sin embargo, hay investigaciones que apuntan a que las velas óticas no funcionan y que pueden ocasionar lesiones, como quemaduras, obstrucciones del conducto auditivo e, incluso, perforaciones.