Cualquier precaución y vigilancia en los niños y niñas es poca: el ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental en menores. Por ello, aunque sepan nadar o tengan puestos en la piscina manguitos o chalecos salvavidas, es fundamental extremar la vigilancia en todo momento, y tener en cuenta todos los consejos que nos ofrecen los pediatras para evitar estos fatales accidentes.

"Lo más importante es la supervisión de un adulto. No de un hermano mayor ni de un adolescente. Siempre de un adulto. Cuando un niño/a está en el agua, es clave estar todo el rato vigilándole. Aunque sepa nadar/flotar y aunque lleve manguitos u otros dispositivos de agua, ambas cosas pueden dar una falsa sensación de seguridad, porque no dejan de ser niños", afirma a laSexta.com el Dr. Luis Sancho, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Sur.

Se estima además que "la distancia a la que debemos estar de un niño/a cuando esté en el agua es tan solo de un brazo", añade la Dra. Teresa Cenarro, pediatra y vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Por ello y especialmente con los niños pequeños, "hay que vigilarlos siempre, pero no solo en las piscinas grandes sino también en las habilitadas para los niños e incluso en las típicas piscinas hinchables que podamos poner en un patio o una terraza, es decir, aunque sean piletas muy pequeñas.

Y es que "los niños necesitan sólo dos minutos para ahogarse, incluso menos. Ni tampoco es necesaria además de mucha profundidad, especialmente los bebés, con unos 6 cm de profundidad de agua ya es suficiente", añade el experto.

Por ello, insistimos en que cualquier vigilancia es poca cada vez que un niño/a esté dentro del agua. Incluso en la bañera de su casa. Tal como explica el doctor, en este caso, en bañeras o en piscinas hinchables, "se recomienda que nada más salga el niño/a del agua, se vacíe la bañera o la piscina hinchable y se retiren todos los juguetes, porque en un despiste el niño puede volver y caerse.

Otro aspecto importante en el que inciden ambos pediatras es la educación. Es decir, se recomienda que los niños aprendan a nadar cuanto antes: "Ahora se recomienda que den cursos de natación a partir del año, pero como máximo, a partir de los 4", sostiene el doctor.

Y no se trata de "aprender a nadar en modo competición sino de saber flotar y mantenerse en el agua", aclara la doctora Cenarro. De hecho, es fundamental, ya que no todas las familias pueden pagarse cursos de natación, que las instituciones ayuden a las familias con menos recursos".

No obstante y como hemos comentado, aunque los niños sepan nadar -insisten ambos expertos- o lleven manguitos y chalecos salvavidas -que son aún más seguros que los manguitos- siempre deben estar vigilados por un adulto, siempre y en todo momento. "No hay que asumir que porque un niño haya aprendido a nadar o porque tenga un dispositivo de flotación no corre el riesgo de ahogamiento: siempre tiene que haber supervisión", insiste el doctor Sancho.

Y es que "donde haya un niño pequeño en el agua, siempre debe haber un adulto vigilando con los ojos muy abiertos y a una distancia muy corta (no menos de un brazo de distancia). Esto es una norma básica para disfrutar del verano sin llevarte disgustos", sostiene la doctora Cenarro.

Es fundamental insistir porque según datos proporcionados recientemente por la Dra. Lucía Galán, más conocida como Lucia, Mi Pediatra, en un video divulgativo de su Instagram sobre ahogamientos infantiles, a fecha de 7 de junio, habían fallecido ya 11 niños por ahogamientos. Según explica, "cada año fallecen 30 niños por ahogamiento, la mayoría de ellos en accidentes que se podían haber evitado". Ayer mismo, miércoles 15 de junio, un niño de 10 años fallecía en una piscina municipal de La Puebla de Alfindén, en Zaragoza.

Vallado y seguridad en las piscinas privadas

Las piscinas merecen una especial atención. Datos publicados por la AEPap en 2019 señalaban que "8 de cada 10 ahogamientos infantiles en España se producen en piscinas privadas". Esto es, "en las piscinas privadas o de viviendas unifamiliares se dan el 80% de los ahogamientos infantiles en nuestro país".

Las normas en este sentido varían según ayuntamientos y comunidades autónomas por ello es importante más aún en estos sitios extremar la vigilancia. Por ejemplo, "cuando se celebra un cumpleaños, lo que se puede hacer es que haya turnos de vigilancia en los adultos", recomienda la doctora Cenarro.

Sin embargo, "el vallado de la piscina en estos casos es fundamental", sostiene el doctor. Es muy importante que las piscinas privadas cuenten con un buen vallado para la seguridad de los más pequeños.

Según aconseja este pediatra, la piscina debe estar vallada con al menos 155 centímetros de altura, bordeando el perímetro en su totalidad, evitando cualquier hueco y con una distancia entre barrotes de no más de 10cm para que los pequeños no puedan meter la cabeza. La cerradura o pestillo de seguridad debe estar a una altura a la que el niño no pueda llegar, mínimo de 135 cm. "Hay que cuidar mucho los detalles, porque se ha visto que esta es una de las medidas más importantes y que disminuye la mortalidad por ahogamiento en un 95%", asegura.

También es importante que los niños no correteen ni jueguen solos en el borde la piscina porque pueden caerse y sufrir lesiones o incluso ahogamientos, por ello insistimos siempre en que "la vigilancia es fundamental". Así es importante que cuando los niños salgan del agua no se queden jugando en el bordillo de la piscina.

Por último, otra de las claves más importantes es aprender técnicas de reanimación cardiopulmonar que se suelen impartir de forma gratuita en muchos ayuntamientos. "Cuando yo estaba trabajando el el Hospital Gregorio Marañón de Madrid impartíamos cursos para profesores, padres e incluso para alumnos: me parece una cosa clave y fundamental", concluye el doctor.