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Arqueología en la península

Seis yacimientos arqueológicos para descubrir las culturas de la península ibérica

La edad de los metales fue muy prolífica en el territorio español, surgieron culturas con su organización social y territorial, que desarrollaron labores y talleres, así como su abecedario y hasta leyes.

Fortalesa ibérica dels Vilars

Imagen de JaumeBoldu en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0 Fortalesa ibérica dels Vilars

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Los Vilars de Aberca, Lérida

Es una fortaleza que data del siglo VIII a.C. al IV a.C. Fue construida durante la Edad de Hierro, por una tribu de ilergetes que pertenecía al grupo cultural de los campos de urnas, y a su vez formaban parte del mundo íbero catalán. Su forma es ovalada y se estructura en torno a una cisterna de agua. Las viviendas eran rectangulares y todo el conjunto estaba rodeado de una muralla con torres, un foso inundable y una barrera de piedras clavadas en el suelo. En el año 1998 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

Las Cogotas, Ávila | Imagen de David Pérez en Wikipedia, licencia: C BY 3.0

Las Cogotas, Ávila

En la provincia de Ávila, se encuentra el yacimiento arqueológico de Las Cogotas. Está emplazado en un cerro y fortificado. La investigación de Las Cogotas permitió conocer mejor los a los vettones, pobladores de un territorio que abarcaba la zona occidental de las dos mesetas, entre el Duero y el Tajo, previos a la invasión romana. Estos asentamientos fueron habitados por mucha gente en viviendas, talleres y otros posibles edificios públicos repartidos por calles. Una de sus manifestaciones artísticas más reconocibles de los vetones son los verracos, esculturas en piedra de toros y cerdos.

Castro de Santa Tegra, Pontevedra | Imagen de kilezz/QuiRóH en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Castro de Santa Tegra, Pontevedra

Se trata de un castro galaico y yacimiento arqueológico localizado en el monte de Santa Tegra, a 341 metros de altitud. Los galaicos seguramente se asentarían aquí, pues es un lugar estratégico, ya que desde aquí se domina todo el contorno de la desembocadura del río Miño. Estuvo ocupado entre el siglo I a.C y el siglo I d. C., y se puede decir que es el gastro gallego más visitado y emblemático. La estructura las construcciones es circular en su mayoría, y el conjunto urbano está delimitado por una sencilla muralla.

Los Millares, Almería (recreación) | Foto de José Mª Yuste, ilustración de Miguel Salvatierra Cuenca, licencia: CC BY-SA 4.0

Los millares, Almería

El yacimiento arqueológico de Los Millares es un asentamiento prehistórico que data de la Edad del Cobre (3200-2200 a. C), y lo forman el poblado y la necrópolis. Además, en estudios recientes se ha demostrado que Los Millares constituye la primera ciudad establecida en toda la península. Este asentamiento contó con tres líneas de muralla concéntricas, una ciudadela en el espacio más interno protegida por otra muralla. Además su situación estratégica sobre Situado sobre un espolón amesetado no fue por azar, pues se controla el acceso desde el mar y los pasos desde la Sierra de Gádor.

Yacimiento Son Fornés | Imagen de Caterina Socías en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Son Fornés, Mallorca

Para este yacimiento tenemos que salir de la península y llegar al archipiélago balear, a Mallorca. Aquí conoceremos la cultura talayótica. El origen de este sitio arqueológico se remonta tres mil años en el tiempo. Fue construido en el siglo X a.C. y estuvo habitado hasta el siglo I d.C. Actualmente en este yacimiento se conservan los restos de dos talayots de planta circular y siete habitaciones, y parte del paño de muralla.

Cancho Roano, Badajoz | Imagen de Ángel M. Felicisimo en Wikipedia, licencia: CC BY 4.0

Cancho Roano, Badajoz

La parte sur de la Península estuvo poblada por los tartesios, y Cancho Roano es el conjunto tartésico mejor conservado de la península ibérica. El lugar permaneció ocupado entre los siglos VII y IV a.C. El hallazgo más antiguo es una cabaña de estructura ovalada excavada en la tierra. En el yacimiento también encontramos tres edificios o santuarios, lo que indica que este enclave tenía un cariz sagrado.

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