EXTREMADURA
¿Cómo es el Valle del Jerte cuando los cerezos ya no tienen flores?
Paisajes verdes, gastronomía deliciosa y rutas de senderismo son tres de los grandes atractivos de la zona.

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Si te preguntásemos cuáles son los cinco lugares de Extremadura que te vienen a le mente así, sin pensar mucho, probablemente el Valle del Jerte sería uno de ellos. Y es que se trata de uno de los paisajes más conocidos de esta comunidad autónoma gracias a la floración de sus cerezos. Es innegable: es un espectáculo natural que se repite cada primavera y atrae a muchos turistas. Pero, ¿cómo es el Valle del Jerte cuando termina la floración de estos árboles?
Entonces, cuando los pétalos desaparecen, el Valle del Jerte se convierte en un buen destino gracias a sus paisajes verdes, las rutas de senderismo que lo atraviesan y la rica gastronomía de la que puede disfrutarse en sus bares y restaurantes.

Respecto al primer punto, podemos decir que, una vez termina la floración, los árboles se vuelven verdes y se llenan de frutas. La recogida de cerezas dura hasta julio aproximadamente, pero una vez acaba, los paisajes siguen siendo bonitos. Laderas escalonadas, caminos rurales y unas vistas increíbles sobre el valle regalan al visitante una imagen bien distinta a la que ofrece este lugar en primavera.
Por su lado, las rutas de senderismo llevan a quien las completa a pasear entre gargantas, bosques y montañas. Ya sea a pie o en bicicleta, pues hay algunos tramos que permiten hacerlas sobre dos ruedas, se descubren paisajes de lo más bonitos como los de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.

Asimismo, durante los meses cálidos, el Valle del Jerte invita a refrescarse en las piscinas naturales y las distintas zonas de baño repartidas aquí y allá. Entre los rincones más conocidos se encuentra Los Pilones, un conjunto de pozas excavadas en la roca por la erosión del agua.
Por último, la rica gastronomía de la que hablábamos unas líneas más arriba, y de la que forman parte platos como las migas o el cordero al horno, puede probarse en pueblecitos como Cabezuela del Valle, Jerte o Navaconcejo. Allí, además, se pueden recorrer sus calles, observar la arquitectura tradicional o entrar en establecimientos locales, tres planes que permiten conocer en profundidad la vida de la comarca.
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