DESCÚBRELOS
Ni París ni Roma: los destinos europeos más infravalorados que deberías visitar este verano
Olvídate de las playas abarrotadas y las interminables colas para hacer una foto. Europa todavía esconde destinos donde el verano sabe a tranquilidad, paisajes de postal y rincones por descubrir.

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Con la llegada del verano, millones de viajeros ponen rumbo a algunos de los destinos más populares de Europa. Sin embargo, el continente todavía esconde rincones capaces de ofrecer playas de ensueño, pueblos con mucho encanto y una naturaleza espectacular sin sufrir las largas colas, las masificaciones o los elevados precios de otros lugares. Si este año quieres salir de las rutas habituales, estas propuestas pueden convertirse en la escapada perfecta.
Isla de Vis (Croacia)
Mientras Hvar, Split o Dubrovnik reciben cada verano a miles de turistas, la isla de Vis mantiene un ambiente mucho más tranquilo. Durante décadas permaneció cerrada al turismo por su importancia militar, lo que ha permitido conservar buena parte de su autenticidad.
Aquí encontrarás pequeñas calas de aguas cristalinas, pueblos pesqueros como Komiža y algunas de las playas más bonitas del Adriático. Además, desde la isla se puede visitar la famosa Cueva Azul (Modra špilja), uno de los fenómenos naturales más espectaculares de Croacia.
Alentejo (Portugal)
El Algarve suele concentrar toda la atención cuando se piensa en unas vacaciones en Portugal, pero el Alentejo ofrece kilómetros de costa salvaje prácticamente intacta.

Playas como Praia do Malhão o Praia dos Alteirinhos conviven con acantilados, pequeños pueblos blancos y algunos de los mejores vinos del país. Es una opción ideal para quienes buscan tranquilidad y paisajes naturales.
Península de Pelión (Grecia)
Entre Atenas y Tesalónica se esconde uno de los grandes secretos de Grecia. La península de Pelión combina playas de aguas turquesas con pueblos de montaña construidos en piedra y rodeados de frondosos bosques.
Destinos como Mylopotamos, Fakistra o Damouchari permiten disfrutar del mar Egeo lejos del bullicio de Santorini o Mykonos.
Riviera Albanesa (Albania)
En pocos años se ha convertido en uno de los destinos emergentes de Europa. Localidades como Ksamil, Himarë o Dhërmi sorprenden por sus playas de arena blanca, sus aguas transparentes y unos precios todavía muy inferiores a los de otros destinos mediterráneos.

Además del baño, la zona ofrece castillos, pequeños puertos pesqueros y una gastronomía donde el pescado fresco es el gran protagonista.
Parque Nacional de Triglav (Eslovenia)
Para quienes prefieren cambiar la playa por la naturaleza, Triglav es uno de los mejores destinos del verano europeo.
El lago Bohinj, las gargantas de Vintgar, sus cascadas y las numerosas rutas de senderismo convierten este parque nacional en un auténtico paraíso para practicar actividades al aire libre como kayak, ciclismo o montaña.
Lago Ohrid (Macedonia del Norte)
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el lago Ohrid presume de ser uno de los más antiguos y profundos de Europa.
En verano sus playas de agua dulce permiten bañarse mientras el casco histórico de Ohrid invita a descubrir iglesias medievales, callejuelas empedradas y miradores con vistas espectaculares.
Costa de Istria (Croacia)
La península de Istria ofrece una versión mucho más relajada del Adriático. Pueblos como Rovinj o Poreč destacan por sus cascos históricos, sus puertos pesqueros y un ambiente mediterráneo perfecto para recorrer la costa sin prisas.
A ello se suma una reconocida oferta gastronómica basada en trufas, aceite de oliva y pescado fresco.
Islas Cíes (España)
Frente a la costa de Vigo se encuentra uno de los espacios naturales más impresionantes del país. Sus playas de arena blanca y aguas cristalinas han llevado a muchos viajeros a compararlas con el Caribe.

El acceso está limitado mediante autorización previa, una medida que ayuda a preservar el entorno y evita la masificación durante los meses de verano.
Archipiélago de Åland (Finlandia)
Entre Suecia y Finlandia emerge un conjunto de más de 6.000 islas donde el verano se vive de una forma completamente diferente.
Rutas en bicicleta, pequeños puertos, bosques, saunas junto al mar y temperaturas suaves convierten este archipiélago en una alternativa perfecta para quienes buscan huir del calor extremo.
Castelsardo (Italia)
Situado en el norte de Cerdeña, este pueblo medieval domina el Mediterráneo desde lo alto de un promontorio rocoso.
Sus calles empedradas, el castillo de los Doria, las vistas sobre el mar y la cercanía de numerosas playas hacen de Castelsardo una excelente alternativa para descubrir la isla italiana desde una perspectiva mucho más tranquila que la Costa Esmeralda.
Cada vez son más los viajeros que buscan destinos donde disfrutar del verano sin aglomeraciones y con un mayor contacto con la naturaleza y la cultura local. Europa sigue escondiendo lugares capaces de sorprender incluso a quienes ya han recorrido buena parte del continente, demostrando que todavía quedan auténticas joyas por descubrir lejos de las rutas más populares.
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