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LUGARES CASI PROHIBIDOS

Filfla, el secreto mejor guardado de Malta

Filfla no es una isla prohibida pero como su acceso es limitado tendemos a olvidarla, a continuación te la presentamos.

 Filfla, el secreto mejor guardado de Malta

Imagen cortesía de Turismo de Malta Filfla, el secreto mejor guardado de Malta

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El archipiélago de Malta guarda más secretos de los que descubriremos si nos limitamos a visitar sus tres islas pobladas (Malta, Gozo y Comino), uno de esos secretos es Filfla, una isla que fue sagrada para los pueblos prehistóricos, habitada hasta la Edad Media, campo de tiro para el ejército británico hasta 1971 y hoy en día es una reserva natural para diversas especies marinas y aves migratorias.

Fifla es la isla maltesa más cercana a la costa de Túnez y en ella hay impresionantes templos megalíticos como el de Hagar Qim, zonas de trekking y vistas de escándalo; y siendo así ¿por qué no aparece en casi ninguna guía de viajes? Lo cierto es que no es una isla prohibida… pero casi porque desde 1988 es necesario obtener un permiso para poder acceder a ella; lo que sí es posible es contratar una excursión en barco que permite observar la isla desde cerca y lamentar no ser uno de los pocos afortunados que puso sus pies en ella.

Filfla
Filfla | Imagen cortesía de Turismo de Malta

¿Cuáles son las aves que merecen tan severa protección? El paíño europeo, la pérdela atlántica y la gaviota de patas amarillas entre otras; ¿y cuál es la historia que hace que esta isla sea, además, un lugar de leyenda? Cuentan que en Filfla había un caserío de dudosa fama, tanto fue así que el mismísimo Dios exigió a los habitantes de la isla que cambiaran de vida o su ira divina caería sobre ellos, cosa que sucedió: el caserío fue arrojado al mar y la isla quedó deshabitada.

Esa es la leyenda, lo cierto es que al menos hasta la Edad Media Filfla estaba habitada, de hecho había una capilla del S.XIV dedicada a la Asunción de la Virgen María, una construcción que se hundió a causa de un terremoto en el S.XIX, afortunadamente se habían retirado de ella unas pinturas de notable valor histórico que pueden verse hoy en la capilla de Santa Catarina de Zurriqueq.

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