TURQUÍA

Así es la Iglesia de San Salvador de Cora de Estambul, uno de los templos más destacados del arte bizantino

Viajamos hasta la ciudad turca de Estambul para conocer el origen y toda la historia de la impresionante Iglesia de San Salvador de Cora.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Estambul, donde nos encontramos con numerosos monumentos y construcciones verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos en la Iglesia de San Salvador de Cora, uno de los templos más destacados en cuanto a arte bizantino se refiere.

Situada en el distrito de Edirnekapı, dentro del recinto amurallado de la ciudad, esta Iglesia es el resultado de siglos de reconstrucciones, así como transformaciones y restauraciones. Por si fuera poco, es famosa por la riqueza no solamente de sus mosaicos, sino también de sus frescos. A lo largo de su historia, esta construcción ha sido monasterio, iglesia, mezquita y hasta museo.

Iglesia de San Salvador de Cora de Estambul, a través de su historia

Sus orígenes se remontan al siglo IV, cuando se fundó un monasterio en el mismo lugar donde, según la tradición, se hallaron las reliquias de San Babilas, así como de varios de sus discípulos. El templo estaba dedicado al Sagrado Salvador “en el Campo”, denominación por el que se hacía referencia a su ubicación, que era fuera de las murallas erigidas por Constantino.

En el siglo V, se construyó la muralla de Teodosio, por lo que la construcción quedó dentro de la ciudad. Durante el reinado de Justiniano I, en el siglo VI, se emprendió una reconstrucción que se vio inevitablemente interrumpida por un terremoto. Fue entonces cuando el emperador ordenó erigir un complejo mayor, con nuevas capillas dedicadas a la Virgen. En los siglos posteriores, el edificio sufrió daños, sobre todo en el periodo iconoclasta, cuando diversas imágenes religiosas fueron destruidas.

Iglesia de San Salvador de Cora de Estambul
Iglesia de San Salvador de Cora de Estambul | Imagen de Gryffindor, licencia de domino público, via Wikimedia Commons

La mayor parte de la estructura que vemos en la actualidad procede del siglo XI, cuando María Dukaina promovió una nueva reconstrucción. En este caso, siguiendo el modelo de cruz griega inscrita, un estilo que se convertiría en referencia para la arquitectura ortodoxa durante siglos. Con posterioridad, otro terremoto obligó a realizar nuevas reparaciones.

En el siglo XIII, un saqueo en Constantinopla por parte de los cruzados ocasionó graves deterioros. Es por eso que la fase decisiva llegó en el siglo XIV, bajo el patrocinio de Teodoro Metoquites, un alto dignatario de la corte imperial. A él se deben la capilla lateral, el exonártex y, sobre todo, los mosaicos y los frescos realizados entre 1315 y 1321. Debemos tener en cuenta que este programa decorativo es considerado como una de las cumbres del conocido como Renacimiento paleólogo.

Durante el último asedio de Constantinopla en 1453, el icono del Theotokos Hodegetria, considerado como protector de la ciudad, se llevó a Cora como ayuda para los defensores contra el asalto de la ciudad. Después de la conquista, en 1511, el edificio fue transformado en mezquita tras la orden del gran visir Atık Ali Paşa. Fue entonces cuando las imágenes fueron cubiertas con yeso lo que, paradójicamente, contribuyó a su conservación. En el siglo XX, un programa de restauración permitió recuperar gran parte de esa decoración original. Esto hizo posible que, en 1958, el edificio abriese sus puertas como museo. Cabe destacar que, en 2020, la gestión de esta Iglesia volvió a manos de las autoridades religiosas turcas. En la actualidad, es uno de los grandes atractivos de Estambul.

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