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La ciudad de Portugal conocida como "el museo al aire libre del azulejo": Tiene más de 800 fachadas y no es ni Oporto ni Lisboa

Portugal esconde joyas más allá de sus destinos más conocidos, y Ovar es una de ellas. Este municipio del norte del país sorprende con un espectacular despliegue de azulejos en sus calles y un patrimonio único que lo convierte en una escapada tan original como poco conocida.

Iglesia de Válega de Ovar, en Portugal

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En muchas ocasiones te hemos hablado de localidades y municipios de Portugal realmente impresionantes, como es el caso de Óbidos, un pueblo medieval conocido como "la Villa de las Reinas". Y ahora queremos hablarte de "el museo al aire libre del azulejo" y no, no es ni Lisboa ni Oporto.

Se trata de Ovar, un destino tan singular como fotogénico situado al norte de Portugal, en del distrito de Aveiro. Es conocido como "el museo al aire libre del azulejo" ya que presume de contar con más de 800 fachadas decoradas con azulejos, un recorrido urbano único que convierte sus calles en una auténtica galería de arte.

Pasear por Ovar es descubrir edificios cubiertos de patrones geométricos, motivos florales y composiciones históricas que reflejan la tradición cerámica portuguesa. Muchas de estas fachadas datan de los siglos XIX y XX, cuando el uso del azulejo no solo tenía una función estética, sino también práctica, ayudando a proteger las viviendas de la humedad.

Pero uno de los grandes tesoros de la localidad se encuentra en su interior: la Igreja Matriz de Santa Maria de Válega. Este templo sorprende por su espectacular decoración, completamente revestida de azulejos tanto en el exterior como en el interior, lo que le ha valido el apodo de la "Capilla Sixtina" del azulejo. Sus paredes narran escenas religiosas con un nivel de detalle y colorido que deja sin palabras a quienes la visitan.

Más allá de su patrimonio artístico, Ovar conserva el encanto de las villas portuguesas menos masificadas, con un ritmo tranquilo y una fuerte identidad cultural. A ello se suma su cercanía a la costa atlántica, lo que permite combinar la visita con playas y paisajes naturales.

En definitiva, Ovar es una escapada diferente para quienes buscan descubrir una de las tradiciones más representativas de Portugal en un entorno auténtico y poco conocido: un destino donde cada fachada cuenta una historia.

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