NAVIER-STOCKES
La IA resuelve en 88 horas un problema matemático que llevaba casi 90 años sin solución: ¿ha habido plagio?
El problema de Navier-Stokes es uno de los grandes enigmas de las matemáticas.

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Hay problemas matemáticos que llevan décadas resistiéndose a los investigadores. Uno de ellos es el de Navier-Stokes, una cuestión planteada hace casi 90 años y que forma parte de los siete Problemas del Milenio. Ahora, OpenAI asegura que una IA ha conseguido resolverlo en apenas 88 horas, con unos 10.000 agentes trabajando de forma coordinada.
La compañía ha presentado una demostración de más de 160 páginas, aunque todavía tendrá que ser examinada por matemáticos independientes antes de que pueda considerarse oficialmente resuelto.
¿Qué es el problema de Navier-Stokes?
Las ecuaciones de Navier-Stokes sirven para describir cómo se mueven los fluidos, como el agua y el aire. Se utilizan, por ejemplo, para estudiar el comportamiento del aire alrededor de un avión, las corrientes del océano o distintos fenómenos atmosféricos.
El gran problema no es simplemente resolver una ecuación. Los matemáticos buscan demostrar que, en tres dimensiones, estas ecuaciones tienen siempre soluciones que se comportan de forma regular o, por el contrario, determinar si pueden aparecer singularidades, puntos en los que la solución deja de comportarse de forma controlada.
Es una cuestión tan difícil que el Instituto Clay la incluyó entre sus siete Problemas del Milenio y ofrece un millón de dólares por una solución válida.
Ese conocimiento podría tener aplicaciones a largo plazo en campos como la aeronáutica, la meteorología, la oceanografía o la ingeniería.
¿Ha habido plagio?
El anuncio de OpenAI ha generado además una disputa sobre la originalidad y prioridad de las ideas utilizadas.
Los matemáticos Tristan Buckmaster y Levent Alpöge trabajaban en una línea de investigación relacionada con el problema y han planteado dudas sobre si investigaciones previas, todavía no publicadas, pudieron influir en el resultado de OpenAI. La compañía niega haber accedido directamente a esos trabajos privados.
También los matemáticos españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa han reivindicado el papel de una idea desarrollada por ellos y posteriormente utilizada en investigaciones relacionadas con el problema.
Por ahora, por tanto, no puede hablarse de plagio demostrado. Lo que existe es una controversia sobre de dónde proceden algunas de las ideas y quién debería recibir el reconocimiento.
Si finalmente la demostración supera la revisión de otros matemáticos, el resultado podría convertirse en uno de los ejemplos más llamativos de cómo la IA está empezando a participar en investigaciones científicas que durante décadas habían estado fuera del alcance humano.
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