EN PACIENTES TERMINALES
Una simple prueba en el ojo podría predecir la muerte en 24 horas
Esta podría anticipar mejor las últimas horas de vida y facilitar una atención más acompañada, consciente y digna en el final del proceso.

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Una prueba tan sencilla como tocar suavemente el ojo de un paciente podría ayudar a predecir si le quedan apenas 24 horas de vida. Así lo sugiere un nuevo estudio que abre la puerta a mejorar uno de los aspectos más delicados de la medicina: anticipar el momento de la muerte en pacientes terminales.
La técnica se basa en el reflejo corneal, una respuesta automática del cuerpo que provoca el parpadeo cuando se estimula la superficie del ojo. Según los investigadores, la ausencia de este reflejo está fuertemente asociada a una muerte inminente.
El estudio, publicado en BMJ Supportive and Palliative Care y dirigido por el doctor Jung Hun Kang, del Hospital Universitario Nacional de Gyeongsang (Corea del Sur), analizó a 112 pacientes con cáncer avanzado en cuidados paliativos, todos ellos con una esperanza de vida estimada de entre una y dos semanas.
Durante el seguimiento, el personal sanitario evaluó el reflejo corneal tres veces al día utilizando un método sencillo: acercándose lateralmente al paciente y tocando suavemente la córnea con una gasa o algodón para evitar provocar una respuesta visual.
Los resultados fueron claros. De los 112 pacientes, 110 fallecieron en el plazo de una semana. Aquellos que habían perdido completamente el reflejo corneal tenían más de cinco veces más probabilidades de morir en las siguientes 24 horas en comparación con quienes aún lo conservaban o lo tenían debilitado. En concreto, cerca del 70,7% de los pacientes sin este reflejo murieron al día siguiente.
Los investigadores apuntan a que esta pérdida podría estar relacionada con el deterioro del tronco encefálico, la región del cerebro encargada de funciones vitales como la respiración o el nivel de conciencia, lo que indicaría que el organismo está entrando en la fase final del proceso de muerte.
En la práctica clínica, los profesionales ya utilizan señales para estimar cuándo se acerca el final, como cambios en la respiración, la coloración azulada de la piel o la disminución de la consciencia. Sin embargo, predecir con precisión cuánto tiempo queda sigue siendo una de las mayores dificultades en los cuidados paliativos.
Aunque los resultados son prometedores, el estudio es limitado, ya que se centró únicamente en pacientes con cáncer avanzado. Por ello, será necesario confirmarlo con investigaciones más amplias y con perfiles de pacientes más diversos.
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