Madrid, 1972. Un miembro de la joven organización terrorista ETA se dirige a un hotel de lujo en el centro de la ciudad. En el Mindanao, el etarra José Miguel Beñarán, alias 'Argala', va a reunirse con un desconocido que, tras saludarle brevemente, le dará un sobre. 

Dentro, una información escrita a mano que va a cambiar la historia de España: "Los datos de las costumbres del vicepresidente del Gobierno Carrero Blanco. Que todos los días iba a misa a las 9 de la mañana en la calle Serrano, con poca escolta y que siempre hacía los mismos movimientos", explica en el vídeo sobre estas líneas el periodista Manuel Cerdán.

"No sabemos quién es ese personaje. 'Argala' nunca lo identificó, y es el único que lo ve cara a cara", apunta el profesor de Historia José Antonio Castellanos. Después de aquel 'chivatazo', los etarras solo tuvieron que buscar en la guía telefónica para comprobar que la dirección del vicepresidente del Gobierno estaba en un listín al alcance de cualquiera.

Cincuenta años después seguimos sin saber quién era aquel hombre que puso a ETA tras la pista de Carrero Blanco. En este sentido, Castellanos, señala que "cualquiera es capaz de imaginar que el presidente del Gobierno de un sistema como el franquismo tuviera enemigos".