Entrevista en Salvados
La reacción de Rufián cuando una votante desencantada de izquierda habla sobre su relación de "colegueo pseudo-homoerótico" con "pseudoperiodistas"
El debate surge cuando los participantes analizan la forma de comunicarse de la izquierda y, en concreto, la manera en la que Rufián responde a determinados comunicadores.

Gabriel Rufián se enfrenta a un experimento social y televisivo en este programa de Salvados. El portavoz de ERC escucha, al otro lado de un falso espejo y sin que ellos lo sepan, a cinco ciudadanos debatir sobre el futuro de la izquierda y diversos asuntos que preocupan al electorado progresista.
Una de ellas, una votante desencantada, habla sobre el "colegueo pseudoerótico" de Rufián con "pseudoperiodistas" y pone en duda que esa estrategia sea la más adecuada para combatir los discursos de la ultraderecha.
El debate surge cuando los participantes analizan la forma de comunicarse de la izquierda y, en concreto, la manera en la que Rufián responde a determinados comunicadores. Una de las participantes reconoce que ve habitualmente vídeos del portavoz de ERC con quienes algunos denominan "pseudoperiodistas".
"Me parece fantástico porque no entra al trapo, porque eso es lo que quieren ellos", apunta una de las personas que participa en el experimento. Otra considera que se trata de una "confrontación inteligente": "No es entrar al trapo a responder sus preguntas, darle a entender que él no es un periodista y, por lo tanto, no tienes que responder sus preguntas, pero tampoco tienes que ir con agresividad contra esta gente, porque entonces ellos se pueden victimizar".
Sin embargo, otra de las votantes plantea sus dudas sobre esa estrategia: "Como esta relación de colegueo pseudo-homoerótico vende muy bien en redes, pues bueno, entiendo un poco cuál es la estrategia", señala. Y añade: "Lo que pasa es que me parece que la línea entre hacer eso y blanquearle un poco el discurso es muy fina y difícil de navegar. Entonces, no lo tengo claro".
"No es periodismo, es propagandismo"
Al otro lado del espejo, Rufián escucha las opiniones de los participantes. Cuando llega el momento de responder a esta cuestión, comienza rechazando la idea de que exista una relación de camaradería con estos comunicadores.
"Lo de Vito Quiles y compañía, primero que a nosotros nos acosan, nos persiguen", afirma Rufián. "Yo le puedo asegurar que a mí no me gusta ir por la calle rodeado de tres tipos que están intentando putearme". El portavoz de ERC cuestiona además que el trabajo de estos comunicadores pueda considerarse periodismo: "No es periodismo, es propagandismo".
Además, cuenta que tiene un grupo de WhatsApp con antiguos compañeros del colegio, "gente casi toda progresista", que, según explica, considera que Vito Quiles "quizás es un poco facha, pero les cae bien".
Rufián explica entonces las tres opciones que, a su juicio, existen ante este tipo de situaciones: enfrentarse físicamente, ignorarlos o responderles utilizando el humor y la ironía: "Una es pegarles. Me parece una mala cosa, un mal negocio. Dos, ignorarles. Podría ser, pero creo que es desaprovechar eso. Y tres, trolearles", sostiene. "¿Pero yo qué tengo que hacer? ¿Tirarle el micro y ser yo el antipático?", plantea.