El sacerdote Victoriano Pérez se enamoró de Christina Moreira, una mujer que colaboraba en la iglesia en la que él ofrecía misa. Ambos decidieron dar el paso de casarse por lo civil: "Caímos en la cuenta de que lo nuestro era amor e iba en serio , y nos pareció que podía plasmarse en un proyecto de vida común amoroso, de tener una familia y crear algo juntos", ha reconocido ella en Más Vale Tarde.

En ese punto se replantearon el estatus de ambos, sobre todo de Pérez, que era sacerdote y quería seguir siéndolo. Cuentan que su caso no fue un escándalo -como sí lo ha supuesto el del obispo de Solsona- porque siendo párroco comunicó su ecisión a toda la gente de su comunidad, a la parroquia y al obispo, que "reaccionó bien".

Sobre la norma del celibato, explica el excura que "es una norma de la iglesia católica que de sus dos mil años de historia apareció hace tan solo 700 años, y en los últimos 100 años se ha ido luchando para que cambiara y pudiese haber sacerdotes célibes y casados". "La norma existe en el derecho canónico con una gran crítica y el mismo papa se ha manifestado diciendo que esa norma se podría revocar. Es obsoleta y con esa libertad los que nos casamos y seguimos diciendo misa estamos infringiendo una ley, pero consideramos que no es fundamental y la iglesia no nos castiga mientras no hagamos algo claramente en contra de ella", ha añadido el religioso.