Cuando se posicionaba políticamente
Loquillo, sobre la canción que escribió de las torturas policiales en el País Vasco tras apoyar a Felipe González: "Y después fue el GAL"
Hubo una época en la que Loquillo se posicionaba políticamente. Actuó en las fiestas del PSUC de 1989, apoyó a Felipe González en 1993... y escribió una canción contra las torturas policiales en el País Vasco que le cerró las puertas de muchos ayuntamientos en España.

Iba en su coche por el camino viejo. Eran tres, le detuvieron. Le taparon los ojos, le apuntaron a la cara. No pudo adivinar dónde le llevaban. Tan solo recuerda que le golpeaban. Vio esa luz, esa luz cegadora. Sus ojos vendados durante horas. Le soltaron el rollo, su boca sangraba. No pudo adivinar de qué le acusaban. Tan solo recuerda que le golpeaban. Eran tres, eran tres. Él recuerda sus caras. Por la mañana, al acostarse y al despertar de madrugada. El reo inocente perdió toda esperanza. - Los ojos vendados.
Loquillo y Jordi Évole coincidieron en las fiestas del PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) en 1989. El Loco estaba sobre el escenario en uno de los espectáculos más míticos de los que se le recuerdan, el que lo consagró, según la prensa -aunque en su opinión, ocurrió mucho antes- como una estrella del rock. El periodista tenía 15 años y era la primera vez que iba a un concierto. De aquel día conservaba los recortes de periódicos en su habitación. Un souvenir físico que le acompañó durante su adolescencia y buena parte de su juventud y que hoy sigue en su memoria en forma de recuerdo.Juntos rememoran ese momento en Lo de Évole, con la ayuda de la magia de la hemeroteca, que recupera un fragmento en vídeo para ellos. "Hay un algo ahí de autenticidad. Aquí no ves la presencia del capitalismo que ves ahora, con las grandes marcas, con la cerveza tal, la bebida energética cual... Si no hay todo eso, parece que no hay una buena fiesta", comenta el entrevistador con nostalgia.
El rockero le da la razón. Las causas sociales eran las protagonistas de estos grandes eventos. "Esto se celebra en septiembre del 89 y hay toda una exhibición del mundo comunista todavía... que a los dos meses cayó el muro", recuerda Évole. "El tema es que, por un lado, había muchas ganas de modernidad. Barcelona ya estaba en una dinámica de modernidad, es la ciudad que se iba a convertir en la ciudad olímpica del mundo, con todo lo que eso significaba. Todas las miradas puestas ahí. Y teníamos esto. Claro, es lo que dices tú: ¿qué estaba pasando?", explica Loquillo.
"¿Estabas muy politizado entonces?", le pregunta el periodista. "Sí", responde sin titubear el entrevistado. Aunque él no iba a las fiestas del PSUC porque se sintiera identificado con el partido. "Yo estaba más politizado porque soy hijo de quien soy hijo. Evidentemente, veníamos de donde veníamos: de la oscuridad, de la censura. Entonces teníamos muy presente que no queríamos volver a eso. Queríamos ir hacia adelante", asegura. Su padre fue un represaliado de la Guerra Civil que entre batallas y campos de concentración perdió diez años de su vida.
"Yo recuerdo, en esa época, haber participado en varios primeros de mayo, leyendo el manifiesto del 1 de mayo. Y sí, estaba politizado, porque siempre he creído que cuando alguien manifiesta su postura política, tanto de derechas como de izquierdas, está defendiendo la Constitución de su país. Creo que la educación democrática es eso", sentencia.
En 1993 le dio su apoyo a Felipe González. Fueron las últimas elecciones que el socialista ganó. "Pero lo tuyo es curioso, porque a la vez, en ese mismo año, sacas un tema condenando las torturas en las comisarías del País Vasco", señala Jordi. "Y después, explotó el escándalo del GAL", responde el artista.
Se llamaba 'Los ojos vendados'. Narra, a partir de hechos reales, un caso de detención ilegal y funciona como una denuncia directa de las torturas en comisaría y de la impunidad policial. El videoclip fue dirigido por Aitor Zabaleta y contó con el apoyo de Amnistía Internacional. Fue censurado en los medios y Loquillo fue excluido de las radiofórmulas. El álbum al que pertenecía, 'Mientras respiremos', desapareció del mercado justo antes de alcanzar el disco de platino. "Lo hicimos, nos la jugamos mucho. Eso me costó ser barrido de todos los ayuntamientos. No se me contrató ese verano para nada, en ningún sitio. Y entre una cosa y otra, desaparecimos de las emisoras de radio de todo el país. Esto es real, no estoy inventando nada", cuenta en Lo de Évole.
Loquillo se asustó. Venían de un éxito rotundo y absoluto... "Y la cagas metiéndote en política", piensa todavía hoy. Pero entonces, todo el mundo se posicionaba, como Ramoncín "con su rosa y su clavel".
"Teníamos ese concepto. Y no digo que no lo sigamos teniendo. Lo que ocurre es que ahora pisar a destiempo te puede costar el resto de tu vida", reflexiona a sus 65 años. "Yo soy una estrella de rock, la mejor estrella de rock de los últimos 40 años en España, con himnos tremendos. He cambiado la vida de muchos, se han enamorado con mis canciones... Por mucho que yo me pueda posicionar o no, ya está hecho. Entonces no me toca a mí. Ese es el tema", comenta.
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