La crispación política ya centra el debate en las altas esferas. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha instado a abandonar la "confrontación permanente" que, según ella, ha desencadenado incidentes como la agresión al exalcalde de Ponferrada. A su vez, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha hecho un llamado para que la política se distancie del espectáculo. Incluso, Isabel Díaz Ayuso se ha sumado al mensaje de calma, afirmando que nunca había visto tanta tensión política en décadas.

Sin embargo, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha incurrido nuevamente en la contradicción, ya que, en el mismo discurso, ha criticado al gobierno de Pedro Sánchez, calificándolo de "liberticida" y acusándolo de buscar la confrontación entre españoles: "Yo creo que nunca ha habido tanta tensión política en España en décadas, no desde que hemos vivido en democracia. Yo creo que esto tiene que parar y no podemos dejarnos llevar por estos odios", ha dicho.

Estas declaraciones ponen de manifiesto la polarización y la falta de coherencia en el discurso político actual. La hemeroteca revela que Ayuso ha utilizado un lenguaje agresivo y despectivo hacia el Ejecutivo de Sánchez en el pasado, calificándolo de "patético y pueril", y haciendo acusaciones graves, como que el plan de Sánchez es "ilegítimo" y que lo único que quiere es "pactar con el diablo y destrozar España". Su llamado a la calma parece irónico a la luz de su historial de confrontación.