Jalis de la Serna lo presencia en exclusiva

"Cada paquete cuesta 30.000 euros, pero esta droga no va a llegar a la calle": así se destruye la droga que se incauta

Por primera vez en la historia de la televisión, las cámaras graban el último y peligroso viaje de la droga que incauta la Policía y la Guardia Civil en España. Jalis de la Serna presencia en exclusiva cómo se destruye.

"Cada paquete cuesta 30.000 euros, pero esta droga no va a llegar a la calle": así se destruye la droga que se incauta

Jalis de la Serna se encuentra en una planta de eliminación de residuos en la que, además de basura, también se elimina la droga que incauta la Policía y la Guardia Civil en nuestro país. Después de haber asistido a la incautación de cientos (si no miles) de plantas de marihuana en diferentes puntos de la geografía española, el periodista sigue junto al resto del equipo de Apatrullando la ruta de estos alijos y otros muchos hasta su destrucción final.

Esta es la última etapa, la de su eliminación. Entre sus manos sostiene uno de los miles de paquetes, que "parecen un libro", en cuyo interior hay cocaína. Cada uno de ellos cuesta unos 30.000 euros en el mercado negro, indica.

"Esta droga no va a llegar a la calle, no va a formar parte del mercado de los narcotraficantes ni de vuelcos. Esta droga se destruye aquí", dice con contundencia. De ello se encargará el horno que puede llegar a alcanzar hasta 800 grados.

Su compañero de programa, David Casasús, está a punto de llegar a este lugar en compañía de unos agentes de la Policía Nacional, quienes piden al cámara que cierre el plano lo máximo posible para no desvelar ni un solo detalle que pueda dar pistas de la ubicación de esta planta.

"Se nota una calma tensa. Vamos completamente seguros, pero como dice el inspector, siempre puede ocurrir algo con esos mencionados vuelcos -los asaltos que pueden sufrir estos camiones por parte de las organizaciones criminales para hacerse con la droga incautada-. Aunque es cierto que llevamos muchísima seguridad", recalca. Tras ellos hay dos camiones repletos de droga con una tonelada de hachís.

Las vías que dan acceso a esta nave están cortadas cuando ellos llegan. "Para que no tengamos sorpresas, claro", explica un agente. Todos los policías y guardias civiles están armados con metralletas. La discreción es máxima. "Estamos en alerta por todo lo que pueda pasar. Una vez terminado el traslado, procedemos a hacer la custodia durante la destrucción", añade el policía.

*Ya disponible el programa completo de Apatrullando: el último viaje de la droga, en atresplayer.com

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