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Rafi, una vecina de Córdoba afectada por la crecida del río: "Hemos pasado toda la noche en el coche con mi padre de 81 años"
Los detalles Una vecina de Córdoba relata cómo fue desalojada a las tres de la tarde y pasó la noche en el coche con sus padres, uno de ellos dependiente de una máquina para dormir, tras no poder acceder a un polideportivo municipal por tener que pagar.

Las lluvias no dan tregua en el sur de España. Los ríos desbordados han obligado ya a más de 7.000 personas a abandonar sus casas, en una de las situaciones más graves de los últimos años. Córdoba es uno de los puntos más castigados por las crecidas, donde cientos de vecinos han tenido que marcharse a toda prisa, sin saber cuándo podrán regresar.
Entre ellos está Rafi, vecina de la capital cordobesa, que junto a sus padres —de 81 años— ha pasado la noche dentro del coche, bajo la lluvia y el viento. Reside en las urbanizaciones de La Forja I y La Forja II, áreas que han sido completamente evacuadas y cuyo acceso permanece cerrado por la Policía por motivos de seguridad.
"Nos desalojaron a las tres de la tarde y hemos pasado toda la noche aquí, con mi padre y con mi madre, que duerme con una máquina y no ha podido descansar nada", relata Rafi en Al rojo vivo. Sus padres, personas mayores y con problemas de salud.
Las autoridades les ofrecieron como alternativa acudir a casas de vecinos o a un polideportivo municipal. Pero allí se encontraron con otro obstáculo inesperado. "Mi sobrina miró la aplicación del polideportivo y ponía que había que pagar 30 euros por persona para pasar la noche. No lo veo justo. Eso es del pueblo", denuncia.
La familia descartó esa opción y decidió quedarse en una rotonda cercana a su vivienda, el punto más próximo al que la Policía les permite llegar: "No íbamos a dejar sola nuestra casa. No sabes qué puede pasar, si entra alguien, si te roban… ahí está toda tu vida", explica Rafi, visiblemente angustiada. El miedo a perderlo todo pesa tanto como el cansancio acumulado.
La noche fue larga. Sin un lugar adecuado donde resguardarse, con lluvia, viento y sin apenas comida, muchos vecinos resistieron como pudieron. Algunos no habían comido desde el día anterior; otros necesitaban medicación urgente. En ciertos puntos, la Policía permitió el acceso durante unos minutos para recoger ropa o medicamentos básicos, pero después nadie más podía entrar.
"Las personas mayores no quieren irse de su casa", insiste Rafi.