crisis de la vivienda
Irene, portavoz del Sindicato de Inquilinas: "Tengo compañeras de la Complutense que vienen todos los días de Segovia y de Toledo"
El precio de la vivienda condiciona cada vez más el acceso de los jóvenes a la universidad. Muchos estudiantes se ven obligados a viajar horas cada día para poder estudiar.

Irene Atienza, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, ha puesto el foco en Al Rojo Vivo sobre las dificultades que afrontan los estudiantes para poder independizarse y estudiar en ciudades como Madrid.
"Ahora mismo, conseguir una plaza no te asegura que puedas estudiar en la universidad. Necesitas tener la capacidad económica para poder vivir en la ciudad donde has conseguido esa plaza", explica.
Atienza denuncia que los precios del alquiler están en máximos históricos y que cada vez resulta más difícil para los jóvenes asumir el coste de vivir cerca de su centro de estudios. Ni siquiera las residencias o los colegios mayores son una alternativa accesible para muchas familias.
"Una residencia privada es carísima, no hay bolsillo normal que se lo pueda permitir. Y los colegios mayores también son muy caros. No hay habitaciones en colegios mayores por menos de 850 euros", señala.
Ante esta situación, muchos estudiantes optan por desplazarse diariamente desde otras provincias. "Muchas de nosotras estamos bastante hartas de sacarnos la carrera en el tren, teniendo que hacer dos horas de transporte de ida y dos de vuelta, perdiendo calidad como estudiantes", lamenta.
La portavoz pone como ejemplo a sus propias compañeras de la Complutense: "Tengo muchas compañeras que vienen de Segovia, de Toledo o de Guadalajara todos los días a estudiar a Madrid y que no pueden permitirse vivir más cerca. Es imposible".
Por ello, el Sindicato de Inquilinas reclama medidas urgentes para hacer frente a los precios de la vivienda. "Necesitamos una bajada inmediata de los precios de los alquileres. No solo tocarlos, sino bajarlos. Ahora mismo no se puede vivir", reivindica.
Además, reclama una mayor regulación de los contratos de temporada y de habitaciones, una fórmula cada vez más utilizada por los jóvenes. "Muchas veces nos vemos abocados a vivir en habitaciones que son zulos y que además no tienen las mismas protecciones que un contrato de vivienda habitual", denuncia.
"Necesitamos que la LAU empiece a regular también los contratos de habitación y los contratos de temporada, porque ahí está el agujero, la puerta de atrás por donde están haciendo negocio y donde no tenemos ningún tipo de protección", concluye.
Atienza también reclama acabar con la externalización de los servicios en los colegios mayores, que, a su juicio, contribuye a disparar unos precios que muchos estudiantes no pueden asumir.