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El catedrático Santiago Carbó sobre los problemas energéticos tras la guerra en Irán: "Un encarecimiento significativo nos va a llegar a todos"
El experto analiza el impacto de la guerra con Irán sobre el petróleo y los mercados. Descarta un colapso económico inmediato, pero avisa de efectos directos en el bolsillo: "Quizá no podremos viajar más o gastar en determinadas actividades".

En Al Rojo Vivo, el catedrático en el Departamento de Economía en CUNEF Universidad Santiago Carbó analiza el impacto de la guerra con Irán sobre el petróleo y los mercados internacionales.
Sobre la reacción de las bolsas, explica que los inversores mantienen por ahora cierta calma: "Si los mercados están tranquilos es porque saben manejar mejor esta situación. Si no se alcanza ningún acuerdo, salvo que se desencadene una guerra muy virulenta, probablemente seguirán subiendo y bajando, pero dentro de niveles razonables".
Sin embargo, advirte del verdadero riesgo: "El problema sería volver a una guerra abierta, con ataques a países del entorno. Eso sí sería muy problemático". En ese sentido, señala que los mercados esperan al menos señales de diálogo: "Aunque no haya acuerdo inmediato, si continúan las conversaciones el mercado lo interpretará bien, porque en el fondo se sospecha que tarde o temprano llegará algún entendimiento".
Carbó también valora las recientes declaraciones de Dan Jørgensen, quien alertó en La Vanguardia de un verano "muy duro" si el conflicto se prolonga. El economista coincide en que habría consecuencias, aunque pidió matizar el mensaje: "Se nos ha encarecido la factura energética, puede haber escasez en algunos sectores, como el aéreo, y también subirá la cesta de la compra. Pero habría que puntualizar mucho esa palabra ‘duro’, porque parece que será peor que el verano de 2022 con la guerra de Ucrania, y no necesariamente".
A su juicio, el término puede generar una alarma excesiva: "Suena a colapso, y el colapso no llega. Sí habrá un encarecimiento significativo que nos afectará a todos. Algunas cosas que podíamos hacer hasta ahora quizá no podremos hacerlas: viajar más o gastar en determinadas actividades".
Sobre un eventual fracaso total de las negociaciones, Carbó alerta de consecuencias económicas graves a escala mundial: "Hasta que el mundo se adapte a un contexto sin esa fuente de petróleo y energía, el impacto sería importante. Habría que buscar alternativas, y eso lleva tiempo".
El catedrático concluye con una llamada a la prudencia: "Empresas y gobiernos están actuando para minimizar el impacto y evitar lo peor. Pero una guerra abierta e indefinida tendría consecuencias difíciles de prever".
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