incendio en almería
El alcalde de Bédar: "Vivimos mucho más que un infierno; el fuego avanzaba a una velocidad increíble"
Ángel Collado relata cómo la velocidad del incendio obligó a cambiar la evacuación sobre la marcha para evitar una tragedia aún mayor. Además, revela que conocía a seis de las víctimas mortales y destaca la angustia de los vecinos desalojados.

El alcalde de Bédar (Almería), Ángel Collado, ha asegurado en Al Rojo Vivo que los vecinos evacuados se encuentran "bien dentro de la preocupación" mientras esperan poder regresar a sus viviendas y comprobar los daños causados por el incendio.
"Me dicen que están bien. Están en el pabellón de Garrucha y en el teatro de Turre, aunque muy preocupados por las horas que llevan fuera de sus casas y por saber qué se van a encontrar cuando puedan volver", ha explicado.
Collado ha descrito el incendio como el peor que ha vivido el municipio, incluso por encima del registrado en 2012: "Vivimos mucho más que un infierno, porque el fuego avanzaba con una rapidez y una velocidad increíbles. En 2012 sufrimos un incendio muy duro, pero no tiene nada que ver con lo que hemos vivido ahora. Este ha sido terrible, horroroso y, sobre todo, se ha cobrado vidas humanas".
El regidor también ha confesado el duro impacto personal que ha supuesto la tragedia. De las siete personas cuyos cuerpos estaban siendo recuperados durante la mañana, ha asegurado conocer al menos a seis: "Por lo menos a seis los conozco. Y de los fallecidos de ayer creo saber también quiénes son".
Según ha explicado, varias de las víctimas eran ciudadanos británicos asentados desde hace años en el municipio.
"Son británicos. Algunos llevaban más de veinte años viviendo en Bédar. También hay ciudadanos belgas que habían comprado recientemente viviendas en esta zona, tanto para uso residencial como para alojamientos turísticos y rurales", ha indicado.
Evacuación puerta a puerta
Collado ha explicado que la evacuación se llevó a cabo primero mediante avisos en grupos de WhatsApp, aunque pronto fue necesario recorrer el municipio casa por casa para convencer a los vecinos de que abandonaran sus viviendas.
"Lo que realmente funcionó fue ir puerta por puerta. Había gente que no quería marcharse y hubo que insistirles en que tenían que salir", ha relatado.
El alcalde ha reconocido que convencer a una persona para que abandone su hogar mientras las llamas se aproximan es una de las tareas más difíciles durante una emergencia.
"Es muy complicado, porque abandonar tu casa es dejar atrás toda una vida. Pero al final la mayoría entiende el riesgo y se marcha", ha afirmado.
Como ejemplo, ha recordado que algunas de las víctimas desoyeron la recomendación de refugiarse en una vivienda.
"En el grupo de siete fallecidos, un vecino les dijo que entraran en su casa, pero no le hicieron caso. Él y su familia permanecieron allí y salvaron la vida; los otros siete, desgraciadamente, la perdieron", ha explicado.
Una evacuación contrarreloj
El alcalde también ha detallado las enormes dificultades que planteó la evacuación debido a la rapidez con la que avanzaron las llamas.
Según ha explicado, el incendio comenzó en una pedanía de Los Gallardos, se extendió rápidamente hacia los términos municipales de Vera y Bédar y acabó cortando la principal vía de salida del municipio.
"El acceso más rápido era la carretera hacia Los Gallardos, pero el fuego avanzó más deprisa que la propia evacuación. Tuvimos que avisar a quienes ya habían salido para que dieran la vuelta y evacuarlos por la carretera hacia Lubrín", ha explicado.
A su juicio, aquella decisión fue determinante para evitar una tragedia aún mayor: "Si no hubiéramos reaccionado a tiempo, las consecuencias habrían sido todavía más graves".