Altercados en Ceuta
La llegada de ultras a Ceuta obliga a cancelar manifestaciones pacíficas: "No formaremos parte de ningún grupo que aliente la violencia"
Los detalles La ciudad termina la semana con una situación de máxima tensión después de varios días de protestas, enfrentamientos y episodios de violencia vinculados a la crisis migratoria.

Resumen IA supervisado
Ceuta ha vivido una semana de alta tensión debido a la crisis migratoria, con protestas y enfrentamientos que han escalado en violencia. Los vecinos, molestos por la situación prolongada desde la llegada masiva de migrantes a finales de julio, han protagonizado altercados en las playas donde algunos migrantes se han asentado. La llegada de grupos ultras obligó a cancelar una manifestación pacífica, mientras que los enfrentamientos con la Policía y ataques a voluntarios de Cruz Roja han incrementado el malestar. La prensa también ha sido blanco de agresiones e insultos. Sin embargo, el viernes, las protestas se desarrollaron pacíficamente bajo el lema 'La revolución de los claveles', reclamando una vuelta a la normalidad. La Asamblea de Ceuta apoyó las movilizaciones pacíficas y condenó la violencia.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ceuta termina la semana con una situación de máxima tensión después de varios días de protestas, enfrentamientos y episodios de violencia vinculados a la crisis migratoria. El malestar de parte de los vecinos, que reclaman recuperar la normalidad tras la entrada masiva de miles de migrantes a finales de julio, ha ido aumentando hasta desembocar en altercados en las playas donde permanecen algunos de ellos. De hecho, la llegada de grupos ultras a la ciudad ceutí ha obligado a cancelar una manifestación pacífica que se iba a organizar este fin de semana en protesta por la gestión del Gobierno.
En un comunicado, los convocantes han asegurado que "el motivo de esta decisión es la llegada de grupos ultras a la ciudad durante las últimas horas": "Desde aquí queremos dejar muy claro que no vamos a formar parte de ningún grupo que aliente la violencia, el odio o el racismo en nuestra ciudad".
"Llevamos siglos conviviendo con nuestros hermanos musulmanes. Compartimos historia, cultura y una tierra que nos pertenece a todos. Mi cultura es también su cultura. SOMOS HERMANOS. Hasta ayer caminábamos de la mano, pero los acontecimientos recientes, los actos violentos, la quema de algunos asentamientos y los gritos y mensajes racistas han generado una situación que rechazamos completamente", han añadido.
La tensión comenzó a hacerse especialmente visible a mediados de semana, cuando un numeroso grupo de migrantes acudió a la playa de El Trampolín, donde Cruz Roja realiza repartos de alimentos. La situación terminó con enfrentamientos con la Policía, que intervino para dispersar al grupo y llegó a emplear material antidisturbios. El reparto de comida tuvo que suspenderse y los voluntarios de Cruz Roja abandonaron temporalmente la zona. Era el primer aviso de una semana que terminaría con enfrentamientos también entre vecinos y migrantes.
La sensación de que la situación se prolonga sin una solución a corto plazo alimenta el malestar en la ciudad. Desde la llegada masiva del 30 de julio, miles de personas han permanecido en Ceuta y parte de ellas se han instalado en asentamientos improvisados en las playas de Benítez y El Trampolín.
Decenas de ceutíes acudieron a la playa Benítez y cargaron contra los migrantes que permanecían allí. Hubo gritos e insultos y algunas tiendas de campaña fueron derribadas e incluso quemadas."Han destrozado el sitio donde estamos viviendo. Nos han expulsado", cuenta uno de los afectados, a lo que otro añade: "Nos han quemado la casa".
Ante la situación, algunos migrantes se refugiaron en el mar mientras intervenía la Policía. Pero los incidentes no terminaron ahí y es que horas después, cerca de un centenar de personas intentó impedir el acceso de Cruz Roja a la playa. De hecho, los manifestantes llegaron a bloquear ambulancias y un vehículo de la organización, mientras reclamaban una solución a la crisis migratoria. La misma noche dejó otro episodio grave: un grupo de entre 30 y 40 personas atacó con piedras un vehículo en el que viajaban militares en la zona de Benzú. Un total de 12 migrantes fueron detenidos por estos hechos, de los cuales 11 serán expulsados a Marruecos.
La prensa, señalada
La tensión que se vive en Ceuta también se está trasladando a quienes intentan ayudar sobre el terreno y a quienes informan de lo que allí ocurre. ONG y asociaciones denuncian insultos y ataques por parte de algunos grupos, mientras que varios periodistas han sido increpados, rodeados e incluso agredidos durante su trabajo. Estos son señalados como si fueran el enemigo. Por informar de lo que ocurre en Ceuta. Les increpan, les rodean y les cuestionan por estar allí, por grabar, por preguntar y, en definitiva, por contar lo que está pasando.
La periodista Paloma Fernández Coleto fue una de las profesionales que tuvo que soportar esta situación. En medio de un tumulto de gente, asegura haber sufrido agresiones mientras hacía su trabajo: "Yo tengo un moratón, tengo arañazos, me tiraron teléfono móvil al suelo...". Una escena que describe como "demasiado desagradable" y que, advierte, empieza a ir más allá de las simples increpaciones: "La situación está empezando a ser peligrosa y muy triste. Espero que estos ultras, que son una minoría, recapaciten y dejen que la prensa haga su trabajo", añade Paloma.
Nuestros compañeros Juanjo Cuéllar y Manu Montilla vivieron una situación prácticamente idéntica en pleno directo. Varios manifestantes los rodearon y los increparon, llegando uno de ellos a empujar a Juanjo mientras realizaban su trabajo. Pese a ello, el periodista deja claro que no van a dejar de informar: "Vamos a seguir contándoles todo lo que pasa en Ceuta, con todo el rigor", asegura.
De la violencia a los claveles
Tras dos jornadas especialmente tensas, el viernes Ceuta vivió un cambio de escenario. Cientos de vecinos volvieron a salir a la calle para protestar por la gestión de la crisis migratoria, pero esta vez la movilización transcurrió mayoritariamente de forma pacífica. Bajo el lema de 'La revolución de los claveles', los manifestantes llevaron flores hasta la Delegación del Gobierno como símbolo de protesta y reclamaron la vuelta a la normalidad.
La Asamblea de Ceuta, además, aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que reconoció como legítimas las movilizaciones ciudadanas, pero rechazó cualquier acto de violencia o vandalismo y pidió que las protestas se desarrollen de forma pacífica y ordenada.