Polémica
Indignación entre los vecinos de la Sagrada Familia por el posible derribo de casas: "Me expropian para una obra privada"
Finalizar el proyecto de Gaudí implicaría derribar dos manzanas de casas, algo que afectaría a miles de vecinos de la zona, que están muy preocupados por el futuro de sus viviendas.

Los vecinos de la Sagrada Familia están en pie de guerra. Al monumento todavía le falta sobre un 20% para ser acabada y, en este porcentaje por finalizar, se incluye una escalinata de acceso monumental en la Fachada de la Gloria y un inmenso parque frente al monumento. Ese parque estaría situado en una zona en la que hay dos manzanas de viviendas en las viven miles de vecinos, muy preocupados por el futuro de sus casas.
Luis Calero se ha trasladado hasta esta zona de Barcelona para hablar con sus vecinos. Un hombre le explica que él lleva 43 años viviendo en la zona y tiene miedo de que tiren su casa. "Ya lo dice el refrán: con el clero toparemos", añade el señor.
"A mí me expropian para una obra privada"
La fachada del domicilio de este vecino está frente a la Fachada de la Gloria y, como indica, "según discípulos de Gaudí, 25 años después de su muerte fue cuando diseñaron lo que es la plataforma y la famosa escalinata". Cuando ellos compraron su casa, además, no creían que pudieran llegar a derribar su casa.
Este vecino considera que Gaudí nunca querría que se derribaran las casas. "Lo digo con la mano en el corazón", expone, "esto es la iglesia de los pobres, toda esta parafernalia que tiene montado el patronato no lo querría".
Muchos alegan que la obra se debe hacer ya que es Patrimonio de la Humanidad. "Patrimonio de la Humanidad es la obra de Gaudí", señala, indignado, "lo demás no". "A mí me expropian para una obra privada, nuestro señor Jesucristo no necesita este templo para venir a rezar un padre nuestro".
Francesc, que además regenta una farmacia en la zona, indica que él ha vivido en la zona y que sus padres siguen viviendo en la zona. Este cuenta que muchos vecinos, cuando acuden a su farmacia, le transmiten su preocupación por el futuro de sus casas.
El señor expone que no hay derecho "a dejar a nadie sin casa". La farmacia que regenta Francesc era de su madre y, para él, que derribaran las casas no solo le supondría perder su negocio sino también que su hijo, por ejemplo, se quede sin casa. "Aquí tengo mucha historia", concluye.