Crimen sin sentencia
Giro en el caso de Ana Buza: la fiscal pide también la absolución ante la desolación de la familia que reclama 20 años para el exnovio
Los detalles El juicio por el asesinato afronta su recta final con un giro inesperado: la Fiscalía ha pasado de pedir tres años por homicidio imprudente a respaldar la absolución de Rafael Vicario. El lunes, nueve miembros del jurado decidirán si la joven se suicidó al caer del coche o si fue atropellada intencionadamente por su novio.
Crimen de Ana Buza.Resumen IA supervisado
En la Audiencia de Sevilla, el juicio por la muerte de Ana Buza enfrenta a un jurado con un caso complejo: determinar si su muerte fue un suicidio o un asesinato. La fiscal Isabel Novoa cambió su petición inicial de homicidio imprudente a absolución, alineándose con la defensa de Rafael Vicario, el novio de Ana, lo que ha generado preocupación en la familia y colectivos feministas. La acusación particular sostiene que Vicario atropelló intencionadamente a Ana tras una discusión. Durante el juicio, se presentaron argumentos científicos que cuestionan la posibilidad de que Ana se lanzara del coche en movimiento sin sufrir ciertas lesiones, sugiriendo un atropello intencionado. El jurado deberá decidir entre absolución, homicidio imprudente o asesinato.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ni un murmullo. En la sala de la Audiencia de Sevilla se ha hecho el silencio total cuando la fiscal Isabel Novoa ha cambiado su petición inicial contra el acusado Rafael Vicario, de tres años por homicidio imprudente a la absolución que plantea su defensa. Ha cumplido así con el mayor temor que tenía la familia de Ana Buza, que pese a estar especializada en violencia de género la fiscal Novoa no comporta en ningún momento el planteamiento hecho por la acusación: que Ana no se suicidó sino que fue atropellada de manera intencionada por su novio.
Si fue como dicen unos y otros es la gran pregunta a la que se enfrentarán el próximo lunes 5 de octubre las seis mujeres y tres hombres que durante nueve sesiones han seguido de cerca el juicio por la muerte de la joven sevillana Ana Buza. El jurado tendrá ante sí un objeto de veredicto el que se dirimirá qué pasó el 7 de septiembre de 2019 para que la joven de 19 años acabase perdiendo la vida sobre el asfalto de la autovía de Sevilla, con la única compañía de su novio. Rafa Vicario, que no sufrió un rasguño frente a las traumáticas lesiones que sufrió Ana, se sienta en el banquillo con un futuro procesal divergente, con tres opciones poco frecuentes.
Como un juego de trileros, en el que solo existe una opción ganadora de tres, la defensa plantea la absolución, la fiscalía pedía el homicidio imprudente –y este viernes ha virado también a la absolución– y la acusación particular el asesinato. Están solos por tanto en su batalla y frente a la libertad de Rafa Vicario claman veinte años de prisión.
Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Durante estos siete años han tenido incluso que luchar por reabrir una causa que la Justicia había cerrado como suicidio. De forma precipitada, a las 36 horas de los hechos la Guardia Civil, los forenses del Instituto de Medicina Legal de Sevilla y la jueza de Carmona habían tomado esa decisión, que ha tenido un recorrido larguísimo hasta llegar a la Audiencia provincial. La familia ha tenido que buscar por su cuenta peritos –forenses, telemáticos y hasta ingenieros aeroespaciales– que demostraran que su hija no se quitó la vida sino que se la quitó su novio, Rafa Vicario.
¿De haber sido ella misma, como plantean defensa y Fiscalía, cómo podría Ana –sentada en el asiento trasero del coche– abrir la puerta lo suficiente como para saltar a la carretera a una velocidad de 117 kilómetros por hora, sin rasparse ninguna parte del cuerpo ni sufrir más lesiones que las producidas por el quitamiedos?
Según apuntó la acusación, "en el supuesto más generoso, las leyes de la aerodinámica solo habrían permitido abrir la puerta un ángulo de 45 grados durante 0,14 segundos, lo que dura medio parpadeo". Lo que, demostraron, habría impedido que saliera el cuerpo de Ana por completo y lo habría pillado la puerta al cerrarse a la velocidad que iba el vehículo.
"Incumple las leyes de Newton"
¿Qué giros debió hacer su cuerpo para salir propulsado esquivando el golpe contra el suelo de forma que en la autopsia no encontraron lesiones en manos, pies o pecho, ni siquiera en la cara? ¿Cómo es posible que su cabeza no presentase ningún golpe o traumatismo severo, pese a la gravedad de una caída propia de un motorista que fuera sin casco? Son también preguntas que el próximo lunes se plantearán en la Audiencia de Sevilla a un jurado que ha asistido a auténticas masterclass de física, aerodinámica e incluso psiquiatría forense.
"La tesis de la defensa incumple las leyes de Newton, de la dinámica de traslación y la ley de gravitación universal", zanjaron tajantes los expertos presentados por la acusación sobre la explicación dada al posible suicidio de Ana Buza. Lo hicieron ante esos nueve miembros del jurado que han tomado notas con atención como si luego fueran a someterse a examen, que en la práctica es así pues deberán argumentar su veredicto.
Y para ello, deberán entender un caso inaudito: nadie había atropellado a otra persona arrollándola contra el quitamiedos, "hasta ahora", aclararon los peritos de la acusación que se han enfrentado a un escenario de atropello para el que no tenían ninguna bibliografía anterior, a nivel mundial.
La acusación está convencida de que Rafael Vicario atropelló de forma intencionada a su novia. Antes, tuvieron una discusión por la que ella pidió bajar del coche y él paró en la autovía. Cuando la joven empezó a andar por el arcén, en dirección a la salida de Carmona, él la embistió a 117 kilómetros por hora contra el quitamiedos, golpeándola de forma frontolateral. Un dato importante que explicaría por qué el cadáver presentó solo lesiones en.
"Esto es ciencia, no son interpretaciones", concluyó su exposición en el juicio uno de los cuatro científicos que declararon para desmontar la teoría de la defensa, a la que in extremis se ha apuntado una fiscalía cuestionada por la familia y por colectivos feministas que han seguido el caso con interés. Temen que un presunto asesino machista quede en libertad con apoyo del Ministerio fiscal.