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ESTADO DEL BIENESTAR

Las elecciones pasaron y los focos también: las ayudas "denegadas" o ínfimas para quienes lo perdieron todo por el fuego en Castilla y León

¿Por qué es importante? Mientras el verano vuelve a asomarse con el riesgo de fuego, el temor que sobrevuela toda la comarca es que no vuelva a tronar, porque "la Junta solo se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena".

Las elecciones pasaron y los focos también: las ayudas "denegadas" o ínfimas para quienes lo perdieron todo por el fuego en Castilla y León
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El equipo del Estado del Bienestar de laSexta sigue su recorrido por los pueblos afectados por los incendios el año pasado en León. Bajamos del monte de Felechares al pueblo. No nos hace falta ni llamar a la puerta de Felipe cuando sale a hablar con nosotros. Y antes de que terminemos la primera pregunta, su mujer ya ha sacado la carta. Firmada por la Consejería de Medioambiente de Castilla y León, la guarda junto a otros papeles, doblada varias veces, como quien conserva algo importante o algo difícil de entender. Quizá ambas cosas.

Todo empezó, nos cuenta, en diciembre del año pasado: "Voy al banco y me dicen que hay 4.000 euros y pico. Pregunto de qué es y me contestan: '¿Se te ha quemado algo? Pues esto es de los incendios'". Felipe, como tantos otros vecinos afectados por los incendios, escuchó durante meses promesas de reconstrucción, ayudas y compromiso institucional.

Acudió a su Ayuntamiento, el de Castrocalbón, para detallar las pérdidas sufridas y que ellos iniciasen los procesos pertinentes para solicitar las ayudas económicas que la Junta se comprometió a dar a los afectados. Felipe y su mujer, de 80 años, agradecieron que su consultorio les ayudase a realizar esa gestión. Solicitarla por internet, nos cuentan, no era tarea fácil para ellos.

Las elecciones: de la ayuda al rechazo

Meses después, en diciembre, el dinero apareció en su cuenta. Y creyeron, así, que la Junta les había otorgado las ayudas solicitadas por el pajar que perdieron tras los incendios. Varios meses más tarde, ha llegado la carta que nos enseñan, con anotaciones y números de teléfonos a los que llaman para tratar de entender. La ayuda solicitada les "ha sido denegada". Es, en resumen, lo que reza la carta de la Consejería de medioambiente.

"Me dijeron que hay un plazo para devolverlo. Que ellos mandarán otra carta. ¿A dónde y cómo tengo que devolverlo? ¿Por qué se me ingresa un dinero en compensación a los daños sufridos en los incendios y ahora me dicen que no se me da?", se pregunta. La historia tiene una cronología difícil de ignorar. La ayuda llegó, aseguran, a su cuenta corriente antes de las elecciones. La reclamación, después. "Mañueco empezó a decir que todo se iba a arreglar. Todo mentira", lamenta Felipe.

Una vida convertida en números

A pocos kilómetros de allí trabaja en su nuevo colmenar Álvaro Lobato. En la comarca casi nadie le llama por su nombre. Todos lo conocen como 'el apicultor'. También lo conocen los espectadores de laSexta. Hace un año relataba en directo en Al Rojo Vivo cómo pasó la peor noche que recordaba en su vida: la noche en la que el fuego lo devoró todo a su paso en Felechares. Incluidas sus colmenas. El trabajo de toda una vida.

Entonces calculaba pérdidas enormes. Hoy ya no son una estimación. "Las pérdidas superan los 100.000 euros", explica. La compensación recibida por parte de la Junta de Castilla y León fue muy distinta: "18.000 euros. Más de ahí, nada". Una vida entera de trabajo convertida en números: "Voy a tener que pasar los veintitantos años que me quedan de vida laboral de prestado. Utilizando tierras por caridad", lamenta ante las cámaras de laSexta.

Álvaro nos los cuenta sin dramatismo. Quizá porque el cansancio llega antes que la rabia. Insiste en su agradecimiento, una vez más, a sus vecinos que le han prestado otras tierras donde poder rehacer su vida. Una compensación que la Junta jamás podrá compensar. Y que tampoco, denuncia, le han ofrecido. Asique sí, sigue adelante gracias a la ayuda de otros vecinos. Pero no porque las administraciones competentes hayan respondido en tiempo y forma.

En el colmenar de Álvaro hay algo que continúa exactamente en el mismo punto que hace un año. La impotencia. "¿Y quién tiene ganas de abrir las ventanas y ver esto?", pregunta mientras mira a su alrededor.

Las elecciones quedaron atrás y los focos también

La sensación se repite de pueblo en pueblo. En Barrientos, a pocos kilómetros de Felechares, varias vecinas resumen en pocas palabras lo que muchos sienten: "¿Qué te queda? Pasó lo que pasó el año pasado. No ha cambiado nada. No se ha hecho nada". Y es que las elecciones quedaron atrás. Los focos también. "Al día siguiente ya no hay ni España rural ni España vaciada", comenta otra vecina durante la conversación. En Cuevas, Pilar y Curro tampoco encuentran diferencias respecto al año pasado: "Ninguna diferencia, la verdad".

Las llamas desaparecieron hace meses. La incertidumbre no. Porque en esta parte de León, cuando se habla del incendio, casi nadie habla ya del fuego. Se habla de lo que vino después. De ayudas e inversiones invisibles o ineficaces. De compensaciones que no cubren pérdidas reales. De cartas difíciles de entender. Y de una sensación compartida de abandono un año más.

Mientras el verano vuelve a asomarse al calendario, un vecino, que pasea con su perro por el poco verde que queda en la zona, resume mejor que nadie el temor que sobrevuela toda la comarca: "La Junta solo se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena". Y aquí, después de lo ocurrido, nadie quiere esperar a que vuelva a tronar.

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