Un riguroso protocolo
Así se actúa en los aviones cuando reciben un aviso de bomba en pleno vuelo: "Lo ideal sería desviarnos al aeropuerto más cercano"
Los detalles Tras notificarse a las autoridades, a control y al piloto, el protocolo es claro: tocar tierra en un aeropuerto donde la Policía estaría esperando para realizar la inspección.

Resumen IA supervisado
Cuando un avión recibe un aviso de explosivo en pleno vuelo, es crucial determinar la veracidad de la amenaza. Luis Cereceda, colaborador de SEPLA, explica que cada aerolínea tiene protocolos específicos para evaluar la situación. Si la amenaza parece real, se notifica a las autoridades y al piloto, con el objetivo de desviar el avión al aeropuerto más cercano. Allí, la Policía realiza una inspección exterior, seguida del desembarque y revisión de pasajeros y tripulación. Posteriormente, se registra el interior del avión en busca de explosivos. Si no se encuentra nada sospechoso, el vuelo puede continuar. Recientemente, más de treinta aviones en Europa han seguido este protocolo, con un coste significativo para las aerolíneas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Con el avión ya en el aire, lo primero al recibir un aviso de explosivo es determinar si la amenaza es real. Luis Cereceda, colaborador del departamento técnico de 'SEPLA', señala que "cada compañía tiene su protocolo interno y su departamento de seguridad, que es el que analiza si la amenaza puede ser real o no".
En caso de que pueda serlo, se pasará a notificar a las autoridades, a control y al piloto al cargo del vuelo. Desde ese momento, el protocolo es claro: "Lo ideal sería mantener las mismas condiciones que tuviésemos en el avión en ese momento e intentar desviarnos al aeropuerto adecuado más cercano", subraya Cereceda.
Así, el avión toca tierra en el aeropuerto más próximo, donde la Policía ya está esperando para realizar la inspección exterior de la aeronave. Tras esto, se procede al desembarque del avión. "Normalmente, los pasajeros van de dos en dos para ir inspeccionándolos. Una vez que esté desembarcado todo el pasaje y la tripulación, se procede a hacer un fondeo del avión para comprobar si hay algún artefacto sospechoso", explica el colaborador del departamento técnico de 'SEPLA'.
En ese momento, se registra el interior en busca de explosivos. Tras hacer "el fondeo y después de que las autoridades hayan comprobado que no hay ningún artefacto sospechoso, si se cumplen con todas medidas de seguridad, se puede continuar el vuelo con normalidad", tal y como indica Luis Cereceda.
Precisamente, en las últimas semanas más de una treintena de aviones por toda Europa han tenido que realizar este protocolo. Según informa la agencia de noticias 'Associated Press', un solo incidente de este tipo puede llegar a costar a una aerolínea cerca de 250.000 euros.
Los avisos de bomba también han llegado a las oficinas de algunos medios de comunicación, que han tenido que ser desalojadas.