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Sigue la última hora del 'decreto Maricarmen' para regular la vivienda en España

Crisis de la vivienda

Sol refleja la desesperación por la crisis de la vivienda: "Quien intente sacarme de esa casa me prendo gasolina y me quemo dentro"

Los detalles Aunque la mayoría de los presentes en Sol son jóvenes, los más mayores también están presentes de una manera y otra colaborando con la causa por compromiso con la sociedad o porque sus familiares más jóvenes están sufriendo la crisis de la vivienda.

La acampada en Sol, una lucha de generaciones: "La juventud ha despertado"
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La solidaridad entre generaciones está muy presente en este movimiento por la vivienda que nació en Sol y se está extendiendo. Algunos se movilizan porque sufren directamente el problema de la vivienda, pero otros están ahí porque son sus hijos o sus nietos los que no llegan para pagarse un alquiler. Y a otros les mueve el compromiso con la sociedad. En lo que coinciden es en el orgullo de ver cómo los jóvenes, dicen, despiertan ante las injusticias.

Santiago Cortés lo ha gritado este martes en la acampada: "¡La juventud ha despertado! ¡Junto con los mayores!". Cada día viene a apoyarles: "Me alegra muchísimo de que ya no están conformes con lo que hay".

Los jóvenes son mayoría en Sol. Pero porque detrás hay personas como Carmen Flores, presidenta y fundadora de la Asociación El Defensor del Paciente, que vienen a "decirles que son la ventana del mundo, que yo pensaba que me moría sin ver un 15M, que el pueblo es el que gana".

Pertenece a la generación que saca el monedero de tapadillo para darnos lo que no les sobra pero tienen: "No me lo quieren coger. Para que beban agua por lo menos".

Juanjo, de Segovia, ha pasado la noche en un catre a los 80 años por su hijo: "Tengo un hijo de 38 años que está okupando una vivienda pero no por gusto sino porque no le queda más remedio".

Nacho también está porque ve las orejas al lobo: "Dentro de un año también me cumple el contrato. Pero si le suben el alquiler asume que le tocará compartir la vivienda.

Juan, de 74 años, despierta a todos con churros. Su hija es su motor de su ayuda: "Con mi hija mayor de 46 años que el sueldo de la pareja no les da para pagar el alquiler".

Pero la crisis de vivienda, lo hemos visto en Maricarmen, no perdona los años. "A mí me queda un mes para que me saquen de la casa donde estoy", señala Martha.

Ella víctima de la trata y de la violencia machista: "Trata de blancas, 14 años. Han acabado con toda mi vida los proxenetas". Le quedan 25 euros en el monedero, y ya sabe lo que es pasar 10 años en la calle, comiendo de la basura. "Lo aviso aquí en prensa. Quien intente sacarme de esa casa me prendo gasolina y me quedo dentro. Si a mí me van a quitar esa casa, me prendo gasolina y me quedo dentro", advierte.

¿Por qué para reaccionar hemos llegado a esto?

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