Los investigadores sabían que el 16 de mayo Josu Ternera acudiría a un centro médico de los Alpes para someterse a una prueba. No conocían, ni la hora ni el lugar. Equipos conjuntos de la Guardia Civil y la Policía francesa se desplegaron por todos los hospitales y consultas de la zona desde primera hora de la mañana.

Tras dos horas de espera, una joven agente española, de 23 años, da la voz de alarma. Haciéndose pasar por una enferma, torpe y con muletas, identifica al exdirigente de ETA cuando se disponía a entrar en uno de los hospitales.

Son los últimos detalles que publica La Razón sobre la detención de Ternera. Contra ella se manifestó medio millar de personas en su localidad natal. Sin apenas caras conocidas, exigieron su libertad y la del resto de presos etarras. En un mensaje grabado, el hijo de Ternera aseguró que la caída de su padre es un trofeo para los gobiernos francés y español.

Ciudadanos ha rendido homenaje a las 11 víctimas de una de sus mayores masacres, el ataque a la casa cuartel de Zaragoza en la que seis niños perdieron la vida.