Grupo falangista
El terror de la Escuadra Negra en Lugo: asesinatos y violaciones a víctimas que son homenajeadas 90 años después
Los detalles La Escuadra Negra de Eirexalba fue un grupo de paramilitares, falangistas y vecinos, todos ellos asesinos, que causaron el terror en esta comarca de Lugo, entre los años 36 y 39.

Resumen IA supervisado
En 1936, durante la Guerra Civil Española, la comarca de Sarria fue escenario de la brutal represión franquista a través de la Escuadra Negra Eirexalba. Este grupo asesinó a cinco miembros de una familia, destacando el caso de Jesús Casas, un emigrante de Cuba que simbolizaba el progreso republicano. Tras su asesinato, su cuñado también fue asesinado por intentar darle un entierro digno. 90 años después, sus descendientes organizan un homenaje en su memoria, enfrentándose aún a la presión de los descendientes de los falangistas. Isabel Mao Casas, nieta de Jesús, lamenta no haber podido enterrar a su abuelo, aún en una fosa común. El miedo persiste entre los familiares, pero la Casa do Inverno ha reabierto para recordar y honrar su legado.
* Resumen supervisado por periodistas.
Era 1936. Estallaba la Guerra Civil y con ella la represión. En la comarca de Sarria, las autoridades golpistas crearon la Escuadra Negra Eirexalba. Cinco miembros de una misma familia fueron asesinados, bien de forma directa por ese grupo o que murieron como consecuencia de sus actos.
"Mencionar esta escuadra nos recuerda lo peor de la represión franquista: asesinatos, robos y violaciones... Se recuerda con pánico", apunta el arqueólogo Xurxo Ayán.
La milicia protagonizó incontables actos de violencia, entre los que destaca un episodio, el asesinato de Jesús Casas. Miguel Freire, Portavoz de la Asociación Memoria Histórica de Lugo, cuenta que "fueron a buscarlo, lo mallaron a palos y lo llevaron arrastrando por la carretera. Después de torturarlo lo mataron allí mismo".

Emigrado desde Cuba, representaba el progreso de la República y la Escuadra Negra quiso dar ejemplo con su asesinato y con el de más miembros de su familia. Xurxo Ayán cuenta que era "un hombre muy politizado" y era "uno de los objetivos visibles porque representaba el progreso de la República".
El acoso de la milicia no se quedó en el asesinato de Jesús. Cuenta Miguel que "el cuñado quiso darle un enterramiento digno y, como consecuencia, fue asesinado también por la escuadra".

90 años después, sus descendientes organizan un homenaje en la casa familiar, que, aseguran, llega muy tarde. "Llevaba tiempo pensando en hacerle algo, nadie les hizo nada ni les recordó. (...) si no lo hago yo, no lo hará nadie", comenta Isabel Mao Casas, nieta de Jesús y Anuncia.
Isabel aún no ha podido enterrar a su abuelo. "Todavía está en una fosa, lo tenemos más o menos localizado, se ha intentado pero no se ha podido", relata.
Los descendientes del grupo de falangistas que mató por toda la provincia, aún a día de hoy, siguen presionando a los habitantes de la aldea. Tanto, que incluso algunos de los familiares de la víctima que homenajean este viernes han dicho que no van a ir por "miedo a las represalias". "A alguno no le gusta mucho. De las otras veces que ha salido en el periódico me han dicho "no remuevas esta mierda", cuenta Isabel.
Por su parte, la escritora Olga Novo hace hincapié en que "estas familias convivían en el día a día con asesinos de familiares o sus descendientes". "Ese trauma llega hasta el día de hoy", añade. Aunque el miedo no ha impedido que este viernes, casi un siglo después, la Casa do Inverno haya vuelto a abrir sus puertas.