En unas semanas comienzan los exámenes finales en las universidades marcados por el calendario escolar de principio de curso, pero entre los alumnos reina la incertidumbre y el caos.

A día de hoy, hay muchos que aseguran que no saben cómo van a ser evaluados, incluso que no cuentan con las fechas de los exámenes. Es el caso de Candela, estudiante de Economía y Negocios Internacionales: "Este último mes y medio me he sentido un poco abandonada, porque no sabemos por donde tenemos que caminar. Los estudiantes estamos confusos y perdidos".

Desde que se suprimieron las clases presenciales, mantenerse confinado y seguir los estudios online debería ser la tónica general, pero muchos se quejan de que en la práctica no es así. Lo sufre Pablo, estudiante de Periodismo y Ciencias Políticas que mantiene que de seis asignaturas sólo dos profesores la están impartiendo de manera virtual. "Ni el 20% de las clases se están dando de manera online", lamenta.

Carlos denuncia que hay profesores que insisten en dar clases presenciales o que se limitan a enviar "un enlace a Amazon para comprar un manual".

Por otro lado, hay quiénes consideran que se trata de un formato de docencia que no llega a todo el mundo, porque no todos los estudiantes disponen de los medios electrónicos e informáticos necesarios para continuar con las clases desde casa.

El sindicato de estudiantes pide medidas concretas, y que se garantice que ningún alumno va a ser expulsado de la universidad por esta situación, porque en muchos casos las becas del curso que viene dependen de la nota de este. Para solventar la crítica situación, piden que se amplíen las becas para el próximo curso y que se baje la nota al cinco.

Prácticas imposibles de realizar

Otro gran problema surge con las prácticas, fundamentales en muchas carreras. La conferencia de rectores ha pedido adoptar un marco de actuación común y estudia cómo harán los estudiantes las prácticas.

Ni pueden acudir a laboratorios donde los alumnos observan los procesos en vivo, ni se pueden realizar talleres, ni pueden ir a los centros de trabajo donde los estudiantes habitualmente ponen en práctica los conocimientos aprendidos.