Doce meses de nuevos frentes

Del "son días difíciles" al Comité Federal del PSOE más crítico y envuelto en polémicas: el año que cambió a Pedro Sánchez

El contexto Este sábado, el líder socialista ha vuelto a comparecer en el Comité, pero llega mucho más debilitado: con cuatro derrotas electorales en las autonómicas o más frentes judiciales abiertos alrededor de su entorno político y personal.

Foto de archivo del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Ejecutivo Federal del partido en 2025.
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Hace justo un año, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entraba en Ferraz con un mensaje de resistencia: "Son días difíciles". Era el primer Comité Federal marcado por los casos de corrupción que salpicaban al PSOE. Entonces, el foco estaba puesto en unas pocas investigaciones y el presidente intentaba convencer al partido de que la tormenta era pasajera.

Este sábado, el líder socialista ha vuelto a comparecer ante el máximo órgano del PSOE entre congresos. Pero llega mucho más debilitado: con cuatro derrotas electorales en las autonómicas, más frentes judiciales abiertos alrededor de su entorno político y personal, una mayoría parlamentaria cada vez más frágil y un partido obligado a afrontar la mayor crisis interna desde su llegada a La Moncloa.

Para entender el tono, los mensajes y los gestos del Comité Federal de este sábado, hay que volver al de hace exactamente un año. Aquel día, Sánchez pedía confianza a los suyos en plena sacudida por los primeros casos que afectaban al entorno socialista. No sabía entonces todo lo que estaba por venir. Tampoco el coste político que acabaría pagando el partido.

La primera factura llegó en las urnas y es que el PSOE sufrió un duro revés en Extremadura. Después llegarían nuevas derrotas en Aragón, Andalucía y Castilla y León, pese al intento de Ferraz de recurrir a perfiles ministeriales para tratar de conservar el poder territorial.

Desde Begoña Gómez a Leire Díez

Hace un año, los focos apuntaban principalmente al caso de Begoña Gómez, a la investigación sobre David Sánchez, hermano del presidente, y al procedimiento que terminaría con el ingreso en prisión del entonces secretario de Organización del PSOE. Ahora, el panorama es mucho más amplio.

Santos Cerdán ya no forma parte de la dirección socialista y José Luis Ábalos y Koldo García siguen ocupando el centro de la actualidad judicial. En estos meses también ha irrumpido la figura de Leire Díez, mientras nuevas investigaciones han ido ampliando la presión sobre el PSOE y sobre el propio Gobierno.

A esa acumulación de causas se ha sumado una creciente debilidad parlamentaria. La imagen de esta misma semana en el Congreso resume el momento que atraviesa el Ejecutivo: una bancada socialista cerrando filas con Sánchez entre aplausos mientras la oposición respondía con gritos de "dimisión".

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo ha elevado la presión durante los últimos días reclamando la dimisión del dirigente y la convocatoria de elecciones anticipadas. Una exigencia que contrasta con la estrategia que Sánchez ha mantenido desde el inicio de la crisis: resistir. Por eso el Comité Federal de este sábado era mucho más que una reunión orgánico, era el primero sin Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización y una prueba para medir hasta qué punto el presidente conserva el control de su partido en el momento más delicado de la legislatura.

El reto de Sánchez era doble: recomponer la estructura interna del PSOE tras los últimos escándalos y convencer a los suyos de que aún existe margen para continuar la legislatura pese al desgaste político, electoral y judicial. Hace un año hablaba de "días difíciles" y un año después, aquellos días se han convertido en doce meses de crisis casi ininterrumpida.

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