La dirección federal del PSOE ha pedido congelar el intento de los socialistas navarros, con María Chivite al frente, de intentar formar un Gobierno progresista en Navarra con Geroa Bai (la marca del PNV en la Comunidad foral), Podemos e Izquierda Unida, porque necesitaría al menos de la abstención de EH Bildu para superar la investidura.

En Ferraz no quieren que la izquierda abertzale pueda condicionar toda la legislatura en Navarra, ya que creen que esto tendría un alto coste político para Pedro Sánchez y que podría ser utilizado por Ciudadanos como coartada para no pactar en Madrid.

La decisión ha generado muchas tensiones en el PSN, donde algunos dirigentes hablan de "disparate" y de que sería una auténtica tragedia que no pudieran gobernar teniendo posibilidades de hacerlo.

Tanto en la Ejecutiva Federal del PSOE como en el Partido Socialista de Navarra ya habían rechazado rotundamente entrar en ningún tipo de negociación con EH Bildu, aunque Chivite defendía la posibilidad de que Bildu se abstuviera a cambio de nada. Sin embargo, la formación abertzale dejó claro que aspiraba a negociar como contrapartida el mantenimiento de la alcaldía de Pamplona.

La semana pasada, el coordinador de las negociaciones poselectorales en el PSOE, José Luis Abalos, evitó responder sobre si para Ferraz sería válida una investidura de Chivite en Navarra que saliera adelanta gracias a la abstención necesaria de Bildu. Alegó que el Partido Socialista de Navarra aún no había elevado a la dirección federal del PSOE una propuesta negociadora.

No obstante, Abalos señaló como un elemento a tener en cuenta que los pactos que los socialistas puedan alcanzar en determinados territorios pudieran ser explicados en el resto del país.