El PSOE pone a su abstención el precio más alto, la única posibilidad que dejan abierta es que de aquí a la investidura Rajoy casi casi deje de ser Rajoy. "El PSOE no facilitaría el gobierno de Rajoy, no sé si de aquí hasta entonces Rajoy puede variar mucho sus posiciones, su modo de entender la política o incluso estarían dispuestos a aceptar condiciones que hoy por hoy no aceptarían", ha señalado García-Page.

Los presidentes autonómicos socialistas dicen que no van a ser cómplices y advierten que hay líneas rojas que no están dispuestos a pasar. "Nosotros no podemos ser cómplices de políticas de sufrimiento y a partir de ahí yo quiero que España tenga un gobierno y que lo tenga cuanto antes", explica Susana Díaz.

Así que si Rajoy quiere gobierno le toca, dicen, levantarse del sofá, descolgar el teléfono, pero no para llamar al PSOE sino para intentarlo con otros. "Hay una mayoría de derechas en el parlamento y es por ahí lo que debe intentar Rajoy en primera instancia", señala Ximo Puig.

Mientras los líderes regionales socialistas dan su opinión, Pedro Sánchez guarda silencio y en público no se ha pronunciado sobre qué debe hacer el PSOE, su último discurso fue la noche electoral y no admitió preguntas.