A solo un día de que los catalanes vuelvan a ser llamados a las urnas en unas elecciones autonómicas, continúa la incertidumbre sobre qué partido podría ser el más votado. La cantidad de grupos que aspiran a entrar en el Parlament, la gestión de la pandemia y la posible caída en la participación por el miedo a los contagios puede deparar resultados, a priori, imprevisibles.

La mayoría de encuestas, sin embargo, dan como ganador al PSC de Salvador Illa. Los socialistas, eso sí, habrían perdido fuerza respecto a los primeros sondeos por el estancamiento del 'efecto Illa'. Según el CIS, el PSC rondaría ahora el 23,7% de los votos en la región (entre el 22% y el 26%), y el Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) pronostica que sumarían entre 32 y 34 escaños en el Parlament.

El independentismo les pisaría los talones

El CIS considera que muy cerca de los socialistas quedaría ERC, liderada por Pere Aragonès, aunque también bajaría en intención de voto respecto a las anteriores encuestas: del 20,6% al 19,9%. Según el GESOP, se produciría un empate técnico entre Illa y Aragonès porque ambos obtendrían entre 32 y 34 asientos en la Cámara.

La caída de ERC coincide con el ascenso en los últimos días de JxCat, lo que apretaría el pulso entre las fuerzas independentistas durante el 14F. Los de Laura Borràs se colocan en la tercera posición en las encuestas del CIS y suben del 12,5% al 14,6% en intención de voto. Además, podrían conseguir entre 29 y 31 escaños, de acuerdo con el GESOP.

La CUP, por su parte, no pasaría del 8% de las papeletas (la estimación de voto, según el CIS, es del 6,8%) y sumaría entre 8 y 9 escaños parlamentarios. Mientras, el PdeCat pagaría su separación de JxCat al convencer únicamente al 1,5% del electorado.

En cualquier caso, el independentismo en conjunto está remontando. Entre estas cuatro formaciones llegarían al 42,8% de los votos, cuando la anterior encuesta preelectoral del CIS no les daba más del 39,8%. De todas maneras, seguirían lejos del promedio histórico del nacionalismo en Cataluña, que se ha movido entre el 46% y el 50% en los últimos años.

La batalla por liderar la derecha

Lo que en 2017 fue un dominio muy claro de Ciudadanos en la región en estos comicios se presenta como una lucha a tres bandas entre el partido naranja, el PP y Vox, que podría irrumpir con fuerza en el Parlament por primera vez en su historia. La derecha, en cualquier caso, estaría lejos de poder acceder al Govern y se vería superada por los partidos de izquierdas e independentistas.

La formación liderada por Carlos Carrizosa bajaría del 25,37% de los votos que consiguió hace tres años al 7,9% de la estimación actual, según el CIS. Además, muchos de los que los eligieron en 2017 optarían ahora por la abstención o por votar al PP, a Vox o al PSC. Esto relegaría a Ciudadanos a ser la cuarta fuerza más votada en la Cámara y a sumar entre 9 y 10 escaños, pronostica el GESOP.

Ligeramente por detrás quedaría Vox, con Ignacio Garriga como candidato, que recibiría el 6,9% de los votos del 14F y podría asegurarse entre 8 y 9 asientos en el Parlament. Superaría, por tanto, al PP de Alejandro Fernández, a quienes el CIS da entre el 5 y el 8% de los votos que les permitirían hacerse con entre 3 y 4 escaños.

En la izquierda, el PSC y ERC hunden a los 'comuns'

Las encuestas colocan a En Comú-Podem como la quinta fuerza en el escrutinio, por detrás de Ciudadanos y empatado en escaños con Vox y la CUP, pues los tres conseguirían entre 8 y 9 asientos, según el GESOP.

El CIS estima que la intención de voto para los de Jéssica Albiach llegaría al 8,9%, siendo la tercera opción elegida por los votantes de izquierdas. Sin embargo, una posible coalición con el PSC y ERC podría incrementar la importancia de los 'comuns' en el Parlament.

La abstención, factor clave

Si bien en las elecciones autonómicas de Galicia y el País Vasco en julio de 2020 la pandemia no hizo caer mucho la participación, ahora esta situación podría afectar más, por encontrarnos en plena tercera ola y por la incidencia del coronavirus en Cataluña. Eso sí, un total de 284.706 personas han votado ya por correo en la región. Esto supone un crecimiento del 350% con respecto a las elecciones de 2017, según datos de la Generalitat.

De acuerdo con el CIS, hasta el 12% de los catalanes llamados a las urnas podrían quedarse en casa el 14 de febrero. Además de esos, casi la mitad de los catalanes no están seguros todavía de si irán a votar o no. Respecto a la encuesta del propio CIS de enero, hay una caída de 14 puntos de los catalanes que están seguros de ir a votar: hace un mes eran el 67% de los electores, mientras que ahora solo el 53,6% afirman con rotundidad que ejercerán su derecho a voto.

La última encuesta del GESOP también certifica una subida de la abstención. El instituto de investigación estima que el 14F solo irán a votar entre el 56% y el 58% de los catalanes. La diferencia con los comicios de 2017 es de más de 20 puntos, si bien hace cuatro años la tensión política que rodeaba al 'procés' hizo que se batiera un récord de participación en la comunidad (79,09%).

Además, según el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), las personas con intención de votar a JxCat son las que están más seguras de acudir a las urnas: hasta el 84% irá "con total seguridad" a votar el 14 de febrero.

Y con estos resultados, ¿qué opciones de gobierno habría?

Independientemente de si es el PSC o si es ERC quien gana las elecciones, no debe confiarse ningún partido pensando que el camino hasta el Govern ya está hecho. El triunfo electoral, como ya sucedió en 2017 en Cataluña, no garantiza que su candidato sea finalmente el president. En aquellos comicios, Ciudadanos sumó 36 escaños y más de una cuarta parte de los votos, pero no consiguió acceder a la Generalitat por no reunir los apoyos suficientes. Sí lo consiguió el bloque independentista (JxCat y ERC, con la abstención de la CUP), que acabó alzando a la presidencia a Quim Torra.

El primero de los dos escenarios posibles contempla un gobierno de coalición de izquierdas entre el PSC (32-34 escaños), ERC (32-34 escaños) y En Comú-Podem (8-9 escaños). Los tres grupos sumarían entre 72 y 77 asientos en la Cámara, superando los 68 escaños que marcan la mayoría absoluta. Sin embargo, esta opción ha sido desechada por el propio candidato socialista: "No habrá ni tripartito ni procés", dijo en una entrevista en 'Al Rojo Vivo'.

La otra opción viable actualmente dejaría fuera al PSC, hipotético ganador. En este caso, ERC (32-34 escaños), JxCat (29-31 escaños) y la CUP (8-9 escaños) darían lugar a un gobierno independentista en Cataluña, que obtendría entre 69 y 74 escaños, quedando también por encima de la mayoría absoluta.