Las Comunidades Autónomas están llevando al máximo las medidas recogidas en el estado de alarma para hacer frente a la tercera ola de la pandemia, cuyo pico parece todavía lejano. Descartado, de momento, ampliar el toque de queda y también modificar el decreto para permitir los confinamientos domiciliarios, los gobiernos regionales han de recurrir a medidas cada vez más restrictivas y también a recomendaciones, allí donde no pueden legislar.

Ahora mismo se produce una guerra de voluntades entre el Ejecutivo central y los autonómicos: el Ministerio de Sanidad no quiere asumir el desgaste de un nuevo confinamiento domiciliario y algunas autonomías no quieren asumir el desgaste de medidas tan impopulares como el cierre de la hostelería. Este es un debate que no responde a los partidos, sino a las personalidades de cada gobernante.

Así, coaliciones de PP y Ciudadanos como las que gobiernan en Castilla y León o Murcia apoyan medidas más restrictivas, como el cierre de los bares.

Por su parte, aunque en un principio la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, rechazaba adelantar el toque de queda -"Para arruinar aún más a la hostelería, conmigo que no cuenten", decía esta misma semana-, hoy la Consejería de Sanidad ha anunciado que lo anticipa a las 22:00 horas y que las reuniones de no convivientes quedan prohibidas en los domicilios.

Cierres autonómicos, provinciales y municipales

Las Comunidades siguen confiando en los confinamientos perimetrales como la mejor limitación de la movilidad, para que así el virus se quede contenido. No solo aplicándolo al ámbito provincial o autonómico: algunas comunidades como Cataluña han cerrado todos sus municipios, en tanto que otras -País Vasco, Asturias, Castilla-La Mancha...- han optado por clausurar solo aquellos en los que la situación epidemiológica es más complicada.

Castilla y León y Andalucía, dos de las comunidades más extensas, han optado por cierres provinciales. Madrid, por su parte, ha optado por utilizar como medida para los confinamientos de perímetro la zona básica de salud: este viernes, ha sumado nueve zonas y seis localidades más a las restricciones, con lo que afectan en total a 56 zonas y 25 municipios.

Toque de queda y autoconfinamiento

Algunas comunidades como Castilla y León consideran fundamental un confinamiento domiciliario severo, como el de marzo, pero de corta duración, con lo que frenar en seco la incidencia de la pandemia. A falta de esto, han impuesto un toque de queda a las 20:00, por debajo del límite legal de las 22:00 que había permitido el Gobierno.

Las fórmulas a las que están requiriendo las regiones son variadas: La Rioja ha recomendado el autoconfinamiento -no tienen capacidad legal para forzarlo- y otras como Galicia y Andalucía defienden la necesidad de ampliar el toque de queda.

"Pido, como médico, que de forma voluntaria y solidaria se queden en su casa a partir de las 8 de la tarde", ha expresado el consejero de Salud andaluz, Jesús Aguirre.

El País Vasco o Andalucía estarían estudiando dar el paso a adelantar el toque de queda si el Gobierno no les permite los confinamientos domiciliarios. Otras comunidades como Castilla-La Mancha apoyan que se permita una mayor flexibilidad a la hora de mandar a la gente a sus casas, aunque ello no implica que necesariamente vayan a confinar.

Cerrojazo a la hostelería

Las comunidades están optando también por el cierre de la hostelería y de todos aquellos comercios no esenciales como una manera de forzar a la gente a que se queden en sus casas. Es el caso de La Rioja, que va a cerrar durante un mes todos los servicios no esenciales, como mínimo hasta el 23 de febrero.

Otras, como Baleares, también optan por el cierre total de los bares, en tanto que otras apuestan por adelantar los horarios de clausura (como Andalucía o Galicia, a las 18:00) y otras impiden el consumo en los interiores (Castilla y León o Cantabria).