Se disparan los fallecidos
No solo lo sufrimos en España: el calor extremo asfixia a Europa y a EEUU, convirtiendo a Nueva York en un auténtico horno
Los detalles Las altas temperaturas siguen disparando el número de fallecidos en Francia: 2.025 en solo una semana. Mientras, en Pensilvania, más de 100 personas han tenido que ser atendidas en un evento histórico de trenes.

Resumen IA supervisado
Francia ha registrado 2.025 muertes en una semana debido a una ola de calor que afecta al suroeste europeo, provocando incendios virulentos. En Estados Unidos, Pensilvania sufrió un evento histórico con más de 100 personas atendidas por calor, y en Nueva York, el alcalde desplegó 15 furgonetas móviles para mitigar sus efectos. El asfalto de la ciudad se ha convertido en un horno, y los vecinos buscan formas de refrescarse. Expertos advierten que esta crisis global supera la capacidad de respuesta de las ciudades, siendo un presente asfixiante que la UE no estaba preparada para enfrentar.
* Resumen supervisado por periodistas.
Francia sufre una ola de calor sofocante y se espera la llegada de otra para la próxima semana, por lo que han abierto tres zonas de baño autorizado en el Sena a su paso por París para que la población tenga la posibilidad de refrescarse dentro de la ciudad. Solo en una semana, allí se han registrado 2.025 muertes por calor.
El suroeste europeo es la zona cero de una tercera ola de calor que deja al país con incendios tan virulentos que temen a quedarse sin medios. Sin embargo, la ola de calor no es solo cosa de España o Europa, sino que cruza el Atlántico. En Pensilvania, más de 100 personas han sido atendidas por calor en un evento histórico de trenes. "El calor extremo ha arruinado todos nuestros planes. Teníamos previsto aprovechar varias actividades por toda la ciudad, pero se ha cancelado el desfile", expresa una mujer.
Este choque térmico radical lo sufren especialmente los turistas. Y la peor parte se la lleva Nueva York, donde su alcalde ha desplegado 15 furgonetas móviles de ayuda que han recorrido toda la ciudad para mitigar el calor. "Hemos podido brindarles agua, protector solar, electrolitos, un refrigerio, una comida y una sonrisa amable", ha señalado una trabajadora del sistema de salud.
El asfalto de la Gran Manzana se ha convertido en un auténtico horno, mientras los vecinos buscan cualquier forma de aliviar el sofoco. "¡Dios mío, qué calor hace! No lo había visto así en mucho tiempo, pero hay que usar los aspersores. Manténganse frescos y beban mucha agua".
Esta crisis global sobrepasa por completo la capacidad de respuesta de las ciudades del continente, según advierten los expertos. "Es realmente una especie de montaña de calor que la UE nunca fue diseñada para escalar", señala Michael K. Dorsey, profesor de la Universidad de Arizona. Se trata de un aviso contundente ante una situación climática que ya no es futuro, sino un presente asfixiante.