los derechos retroceden
La reforma laboral de Milei sale adelante en el Congreso en medio de protestas y una huelga general que paraliza Argentina
El contexto La Cámara Baja de Argentina aprobó este viernes la Ley de Modernización Laboral. El proyecto volverá al Senado para su sanción final tras eliminar el artículo que permitía reducir el salario durante las bajas por enfermedad.

Resumen IA supervisado
En Argentina, una huelga general paralizó al país en protesta contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. La Cámara de Diputados aprobó la Ley de Modernización Laboral, que ahora regresa al Senado para su ratificación. La reforma, que busca modernizar la legislación laboral, ha sido objeto de intensos debates políticos. Entre sus medidas, se incluyen la reducción de indemnizaciones por despido y la ampliación de la jornada laboral. Además, la iniciativa limita el derecho de huelga y deroga la Ley de Teletrabajo. Las protestas frente al Congreso derivaron en enfrentamientos con la policía, resultando en varias detenciones y heridos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Docentes, empleados de la Administración pública, trabajadores industriales, el comercio exterior e incluso el transporte de pasajeros quedaron paralizados este jueves en Argentina por una huelga general convocada en rechazo a la nueva reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Pero, mientras el país se detenía en las calles, dentro del Congreso el clima fue otro: la Cámara de Diputados avanzó con la aprobación del proyecto oficialista.
La Cámara Baja dio luz verde este viernes a la denominada Ley de Modernización Laboral por 135 votos a favor y 115 en contra, sin abstenciones. El texto regresará ahora al Senado para su aprobación definitiva después de que el Ejecutivo aceptara eliminar uno de los puntos más polémicos: el artículo que permitía reducir el salario durante las bajas por enfermedad al 50% o 75%, según el caso. La versión vigente garantiza actualmente el cobro íntegro del sueldo mientras dure la licencia médica.
El proyecto ya había sido aprobado por el Senado el 11 de febrero, por lo que la Cámara alta deberá ahora ratificar la nueva redacción o insistir con el texto original.
Un debate caldeado
La discusión estuvo marcada por fuertes cruces políticos. Al inicio de la sesión, el diputado Ricardo Almirón, de LLA, argumentó que la reforma busca "fomentar la creación de empleo, actualizar la legislación de los tiempos que corren y garantizar el máximo grado de protección y libertad de todos los argentinos y trabajadores".
Desde la oposición peronista, Sergio Palazzo, de Unión por la Patria, denunció que detrás de la "modernización" se esconde "la regresión más brutal de los derechos laborales que haya conocido el pueblo argentino". "No hay una sola línea que beneficie a los trabajadores, pero sí beneficios para los empresarios", afirmó.

En la misma línea, Esteban Paulón, del bloque Provincias Unidas, cuestionó el concepto de modernización en una reforma que —según señaló— no incorpora la inteligencia artificial y elimina la ley de teletrabajo aprobada tras la pandemia. Por su parte, Diego Giuliano advirtió sobre una posible ola de litigios judiciales: "Es un proyecto con alta irresponsabilidad institucional, política y social, que puede convertirse en una nueva fábrica de juicios".
El senador y economista Martín Lousteau destacó que la norma desincentiva los reclamos judiciales por despidos y que los trabajadores de plataformas digitales recibirán solo la mitad de la jubilación mínima, hoy en torno a 359.219 pesos (unos 220 euros). Desde el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad, Néstor Pitrola calificó directamente la ley de "esclavista".
¿Qué implica la nueva reforma laboral?
La legislación laboral vigente en Argentina data de 1974 y todos los intentos de reforma han generado históricamente una fuerte resistencia social. El nuevo proyecto —de más de 200 artículos— introduce cambios profundos en la Ley de Contrato de Trabajo.
Entre las principales medidas se incluyen la reducción de indemnizaciones por despido, la posibilidad de fraccionar vacaciones, la creación de un banco de horas en reemplazo del pago de extras y la ampliación de la jornada laboral hasta 12 horas diarias, siempre que se respete un descanso mínimo entre turnos.
Uno de los puntos más cuestionados es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a financiar indemnizaciones con aportes patronales que actualmente se destinan al sistema previsional. Los críticos advierten que podría desfinanciar la seguridad social y que el fondo —estimado en unos 3.000 millones de dólares— terminaría siendo utilizado por el Estado.
La iniciativa también prevé la disolución de la Justicia Nacional del Trabajo y el traspaso de sus competencias a la justicia de la ciudad de Buenos Aires, además de limitar el derecho de huelga al ampliar el número de actividades consideradas esenciales, obligadas a mantener entre el 50% y el 75% de los servicios durante conflictos laborales. Asimismo, tipifica como infracciones “muy graves” los bloqueos de empresas o acciones que afecten la libertad de trabajo de quienes no se adhieran a protestas.
La reforma también deroga la Ley de Teletrabajo vigente desde 2021 —que equiparaba derechos entre trabajadores presenciales y remotos— y elimina estatutos profesionales históricos, como los del periodista, el peluquero y el viajante de comercio. Entre los cambios sectoriales, se suprime además el fondo que financia al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), una medida que impacta directamente en la industria audiovisual argentina.

La huelga
La votación parlamentaria se produjo en paralelo a una huelga general y a protestas frente al Congreso que derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en la Plaza del Congreso, en Buenos Aires. La tensión estalló cuando un grupo de manifestantes intentó derribar una de las vallas de contención instaladas alrededor del edificio legislativo, donde se debatía la reforma laboral.
La intervención policial fue inmediata. Los efectivos avanzaron para dispersar a los concentrados con camiones hidrantes, gas pimienta y gas lacrimógeno, en una carga que alcanzó también a periodistas que cubrían la movilización. Tras ese primer episodio, se produjeron nuevos choques en distintos puntos de la plaza mientras las fuerzas intentaban desalojar completamente la protesta.
En el operativo participaron unos 800 agentes de la Policía de la Ciudad. Según fuentes oficiales, al menos ocho personas fueron detenidas —dos de ellas menores de edad— y varias resultaron heridas durante los disturbios.