La medida apunta a la explotación petrolera

Milei endurece la disputa por las Malvinas y desafía a Reino Unido con sanciones y una nueva base naval

Los detalles Milei anunció que sancionará a las empresas que exploten recursos naturales en las Malvinas sin autorización argentina y que construirá una base naval en Tierra del Fuego para reforzar la presencia del país en el Atlántico Sur.

Javier Milei en una foto de archivo Javier Milei en una foto de archivoEuropa Press

Javier Milei volvió a colocar las Malvinas en el centro de la política exterior argentina y elevó el tono de una disputa que, más de cuatro décadas después de la guerra de 1982, parecía confinada al terreno diplomático. El presidente argentino anunció nuevas sanciones contra las empresas que exploten recursos naturales en las islas y anticipó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, a pocos cientos de kilómetros del archipiélago cuya soberanía Buenos Aires reclama y que permanece bajo administración británica desde 1833.

El anuncio, formulado durante un mensaje transmitido por cadena nacional, combina una ofensiva económica contra las compañías vinculadas a la explotación de recursos en las islas con un giro de mayor alcance en materia de defensa. Milei quiere que las empresas que participen, directa o indirectamente, en proyectos en las Malvinas sin autorización argentina queden impedidas de operar en territorio continental.

"Procederemos a inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas, directa o indirectamente, en proyectos en las islas Malvinas sin autorización argentina", afirmó.

La medida apunta especialmente a la explotación petrolera. El Gobierno argentino teme que el desarrollo de nuevos proyectos convierta en una realidad la extracción de crudo en aguas próximas a las islas y modifique el escenario de una disputa que durante décadas se desarrolló fundamentalmente en el plano diplomático.

Milei mencionó de manera explícita a la israelí Navitas y a la británica Rockhopper, vinculadas a un proyecto de extracción de petróleo que podría convertirse en el primer gran desarrollo petrolero del archipiélago.

"Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar", advirtió el presidente.

Argentina ya había sancionado a Rockhopper en 2013 y a Navitas en 2022. Además, otras compañías, entre ellas la británica Borders & Southern y la canadiense JHI, cuentan con licencias de exploración en la zona.

La nueva ofensiva no se limitará, según Milei, al petróleo. El Gobierno pretende extender las sanciones a los accionistas, directivos y proveedores de las empresas implicadas y busca que esas compañías queden excluidas del mercado argentino. El Ejecutivo enviará además al Congreso un proyecto de ley para endurecer las penas y permitir, entre otras medidas, procesos judiciales en ausencia.

Una base frente al Atlántico Sur

La segunda parte del anuncio tiene una dimensión más estratégica. Milei adelantó la firma de un decreto destinado a ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para construir una base naval integrada en Tierra del Fuego, provincia que Argentina considera parte de su territorio soberano y desde la que se proyecta hacia el Atlántico Sur y la Antártida.

La instalación, según el presidente, deberá convertirse en un punto logístico de importancia regional.

"Esta base nos convertirá en el polo logístico más importante del Atlántico Sur y será fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina", afirmó.

El mensaje presidencial vinculó así la cuestión de las Malvinas con una visión más amplia de la seguridad argentina. Milei sostuvo que la debilidad económica y militar del país limita su capacidad para sostener sus reivindicaciones territoriales.

"Un país pobre y sin Fuerzas Armadas difícilmente puede avanzar de forma efectiva en sus reclamos soberanos", dijo.

En esa misma línea, sostuvo que la protección del Atlántico Sur debe ser considerada una cuestión de seguridad nacional y advirtió que la competencia internacional por los recursos naturales se intensificará con la expansión de la inteligencia artificial.

La Antártida, pronosticó, será uno de los principales escenarios de esa competencia.

El Consejo de Seguridad Nacional

El proyecto de ley anunciado por Milei incluirá además la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. El organismo establecería un marco para la protección de infraestructuras críticas y reforzaría las capacidades argentinas en los ámbitos aeroespacial y marítimo.

La apuesta excede, por tanto, la disputa específica por las Malvinas. El Gobierno busca construir una arquitectura de seguridad que permita a Argentina recuperar capacidad de vigilancia y presencia en un espacio que considera estratégico: el Atlántico Sur.

Milei interpreta que el escenario internacional puede estar cambiando a favor de la posición argentina. En particular, se refirió a las recientes declaraciones de Donald Trump, quien dejó abierta la posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense de neutralidad en la disputa entre Buenos Aires y Londres.

Para Milei, el eventual cambio de Washington no sería casual.

Estados Unidos, sostuvo, ve en la Argentina de Milei a un socio confiable, alineado con Occidente y situado en una región de creciente importancia estratégica.

La respuesta de Londres: "absoluto e inamovible"

El Gobierno de Reino Unido rechazó las declaraciones de Milei y reiteró que su compromiso con las Malvinas no está sujeto a negociación. El ministro de Defensa, Wes Streeting, sostuvo que las palabras del presidente argentino "hablan más de política interna argentina que de las Malvinas".

La posición británica sigue apoyándose en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.

"Las Malvinas son británicas porque los isleños allí eligieron ser británicos. Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inamovible", afirmó Streeting.

Londres remite, en particular, al referéndum celebrado en las islas en 2013, cuando el 99,8 % de los votantes se pronunció a favor de mantener el vínculo con el Reino Unido.

Desde Downing Street también minimizaron el alcance de las amenazas argentinas. Una fuente citada por la BBC recordó que no es la primera vez que un Gobierno argentino anuncia medidas contra los habitantes de las islas y sostuvo que Londres considera que la autodeterminación de los isleños incluye el derecho a explotar sus recursos naturales.

El choque verbal se produce además en un momento especialmente sensible. Las declaraciones de Trump sobre una eventual revisión de la posición estadounidense han reintroducido un elemento de incertidumbre en una disputa que Washington tradicionalmente ha tratado con cautela.

Una disputa que vuelve a ganar temperatura

La cuestión de las Malvinas no es nueva para Milei. Pero su último discurso introduce un elemento distinto: la vinculación directa entre soberanía, explotación de recursos naturales y capacidad militar.

El presidente argentino presentó el petróleo como el nuevo frente de batalla. Si las compañías avanzan con sus proyectos, argumenta Buenos Aires, Argentina podría enfrentarse por primera vez a un escenario en el que los recursos situados en las aguas que considera propias comiencen a ser explotados a gran escala.

La economía de las islas depende hoy fundamentalmente de la pesca, el turismo de cruceros y la ganadería ovina. El petróleo podría alterar ese equilibrio y, al mismo tiempo, elevar el valor estratégico de un territorio cuya soberanía enfrenta a Argentina y Reino Unido desde hace casi dos siglos.

Milei aprovechó además para ampliar el argumento y cuestionar la fortaleza británica. Según el presidente argentino, Reino Unido atraviesa crisis migratorias, demográficas y económicas que anuncian un largo proceso de declive.

"Está claro que ellos recorren un camino de declive", sostuvo.

Su conclusión fue exactamente la contraria para Argentina: el país, afirmó, tiene por delante un futuro "floreciente" y terminará prevaleciendo.

Entre Buenos Aires y Londres, por ahora, no hay señales de acercamiento. Hay, en cambio, una disputa que vuelve a adquirir una dimensión militar, energética y geopolítica. Y esta vez el petróleo, la Antártida y el posible cambio de posición de Washington forman parte de la ecuación.

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