El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha iniciado este viernes su visita oficial a Arabia Saudí donde se ha encontrado con el príncipe heredero y gobernador de facto, Mohamed bin Salmán. Ambos se han saludado con un choque de puños.

La visita supone un cambio de política del presidente estadounidense. Bin Salmán fue acusado por la inteligencia estadounidense de haber aprobado la operación que acabó con la vida en 2018 del periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi, que vivía en Estados Unidos. Su muerte provocó la indignación internacional y, en la campaña para las elecciones de 2020, Biden prometió que trataría a Arabia Saudí como un "paria" en la escena internacional.

Ha hablado de forma "franca y directa" con Bin Salmán sobre Khashoggi

Durante su encuentro, el presidente estadounidense ha hablado con el príncipe heredero saudí sobre el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y le dijo lo que pensaba de manera "franca y directa", informa la Agencia EFE.

"Lo mencioné al principio del encuentro, dejando claro lo que pensaba sobre eso en ese momento y lo que pienso ahora", afirmó Biden en declaraciones a la prensa, y afirmó que se expresó de forma "franca y directa". Bin Salmán le contestó diciendo que él no era responsable, según Biden

Ampliación de la tregua en el Yemen

Tras su reunión con el rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, Biden ha anunciado que Estados Unidos y Arabia Saudí trabajarán para lograr una extensión de la tregua en el Yemen, que lleva ya más de tres meses en vigor y expira a principios de agosto. "Acordamos trabajar juntos para profundizar y extender la tregua en el Yemen (...) Lleva más de tres meses y ha resultado en el periodo más pacífico en el Yemen en siete años", aseguró el mandatario en una comparecencia ante los medios en la ciudad saudí de Yeda, donde tuvo lugar el encuentro.

"También acordamos buscar un proceso diplomático para lograr un acuerdo más amplio en el Yemen y los líderes saudíes se han comprometido igualmente a seguir facilitando la distribución de alimentos y bienes humanitarios entre civiles", añadió. Además, concluyó que, como parte de lo conversado sobre el conflicto yemení, habían hablado sobre "las necesidades de seguridad de Arabia Saudí para defender el reino, dadas las muy reales amenazas de Irán y sus aliados".

La guerra en el Yemen, en el que Arabia Saudí interviene desde 2015 al frente de una coalición de varios países en apoyo al Gobierno reconocido internacionalmente frente a los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, es uno de los puntos de descuerdo entre Riad y Washington desde que Biden llegó a la presidencia a principios del año pasado. Entonces anunció que retiraba su apoyo a las acciones ofensivas de la coalición en ese país, donde la guerra ha causado la que la ONU considera la mayor crisis humanitaria del planeta, lo que supuso una paralización temporal, pendiente de revisión, de la venta de armas estadounidense al reino.

Desde inicios de abril, con Arabia Saudí intentando poner fin al conflicto y salir del atolladero que le ha supuesto, Riad ha apoyado y respetado la tregua, que ya fue prorrogada por dos meses a principios de junio. El rico país árabe levantó el bloqueo al que sometía a los puertos en poder de los hutíes y al aeropuerto de la capital yemení, Saná, también bajo control de los insurgentes.

Asimismo, Riad prometió apoyar al Consejo de Liderazgo Presidencial yemení, dirigido por Rashad al Alimi, para ayudar a mejorar los servicios básicos y la estabilidad económica con el fin de aliviar el sufrimiento de los yemeníes. Este apoyo incluye una promesa de proporcionar más de 2.000 millones de dólares para proyectos de desarrollo y apoyo de combustible, además de un depósito conjunto de 2.000 millones de dólares saudíes y emiratíes en el Banco Central del Yemen. Pese a la tregua, la ONU alertó el pasado lunes de que "la catástrofe humanitaria en el Yemen está a punto de hacerse mucho peor", dada la crisis económica y el impacto de la guerra en Ucrania.

Con esta visita, Biden busca rebajar los precios del petróleo, disparados tras la guerra en Ucrania, y necesita la ayuda de Arabia Saudí, líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Esta es la primera vez que un presidente de EE.UU. vuela desde Israel hasta la ciudad saudí de Yeda. Sin embargo, no es la primera vez que un presidente estadounidense vuela de Israel a Arabia Saudí, que no tienen relaciones diplomáticas. El expresidente George W.Bush (2001-2009) ya viajó en mayo de 2008 a bordo del avión presidencial Air Force One desde Tel Aviv hasta Riad.