"Este año ha sido una combinación de cosas diferentes: accidentes, una moto que no se ajustaba a mi estilo, falta de motivación y paciencia para esperar otro año... Y especialmente la edad (32 años). Las lesiones de espalda siempre son difíciles. Son graves, no son como una mano o un pie. En el peor de los casos, puedes quedarte paralítico. Sentí que tenía que ser más cauteloso, simplemente no quería caerme más", comentaba Lorenzo.

Y es que han sido seis las caídas que ha sufrido esta temporada en el mundial de Moto GP. La fractura estable de las vértebras D6 y D8 que sufrió en la octava carrera de la temporada, le provocó que comenzase a ser más precavido y no forzar límites que pudieran dejarle paralítico si sufría otro accidente.

"Las lesiones aceleraron mi decisión. Sin ellas, me hubiera quedado y hubiera tratado de ser competitivo con la Honda", explicaba el mallorquín. También hizo repaso del Mundial de 2019 donde aseguró que fue competitivo hasta Montmeló. Luego, en los entrenamientos de la prueba en Barcelona tuvo un accidente muy fuerte: "Alberto Puig vio las fotos de mi caída y estaba preocupado. Desde entonces, he tenido miedo de lastimarme. Y solo unos días después, ocurrió la caída grave de Assen. En casa me dije a mí mismo: 'Vamos hay otra posibilidad'. Pero la verdad es que no encontré la motivación después".

Jorge Lorenzo aseguró en la entrevista que si no hubiera tenido esas caídas que le ocasionaron graves lesiones, seguramente habría cumplido su contrato con la escudería Honda, ya que la experiencia del pasado le enseñó que podía regresar para ganar carreras y ser competitivo teniendo paciencia: "En mi año de debut (2008) tuve cinco lesiones graves, la última en la cabeza sin poder recordar nada. Cuando regresé iba lento pero luego las cosas mejoraron. Terminé segundo en 2009 y campeón del mundo en 2010. Así que es posible volver al éxito, pero todo lleva su tiempo".