Hungría fue el lugar de nacimiento de un bicampeón del mundo, el nuestro. Esa carrera hacia lo más alto nació en el 2003 y aún se mantiene el recuerdo de aquella primera victoria, tanto en nuestras mentes como en la de su protagonista, Fernando Alonso.

"Hungría siempre ocupará un lugar especial en mi corazón", ha declarado Alonso en una charla publicada por Alpine en la que también participa su ingeniero de carrera y en la que cuentan todo sobre Hungaroring.

 

"Es un circuito muy estrecho, con solo una recta... Difícil de adelantar, así que hay que centrarse mucho en la 'quali'", apunta Karel. Fernando, por su parte, lo define como "un circuito grande de karting hecho para la F1".

"Tomas aire en la recta y un minuto después respiras de nuevo, porque hay mucha acción durante la vuelta", explica el asturiano, quien no cree que sea comparable a Mónaco cuando le preguntan por la comparativa: "Las curvas no son tan lentas, son de tercera o cuarta marcha, no como en Mónaco, que vas en primera o segunda".

Lo que es seguro es que ambos circuitos tienen su encanto para Alonso, y de Hungría destaca también el recibimiento del país el fin de semana de carreras: "Me gusta como la ciudad abarca a la F1. Todo Budapest nos recibe y siente felicidad por nuestra llegada".

No será un fin de semana más para el piloto español, que cumple 40 años este próximo jueves, y aunque no quiere despistarse con una celebración que le pueda afectar en su rendimiento, podrá pasar unas horas por esa ciudad que le vio nacer como leyenda de la F1.