DIEZ HORAS AL DÍA CONTROLANDO LAS MIGRACIONES DE AVES

DIEZ HORAS AL DÍA CONTROLANDO LAS MIGRACIONES DE AVES

Los 'controladores aéreos' de las aves migratorias, claves para estudiar el cambio climático

Los técnicos que participan en el proyecto analizan durante diez horas al día las aves que cruzan los Pirineos buscando un invierno más cálido. Los resultados que se obtienen pretenden conocer los efectos del cambio climático en las migraciones de los pájaros.

Los 'controladores aéreos' de las aves migratorias
Los 'controladores aéreos' de las aves migratorias | EP

Los cuatro técnicos que participan en el proyecto Lindus-2, se turnan apostados en las montañas del Somport y el Portalet, en el Pirineo aragonés, para contar los pájaros que cruzan el paso fronterizo desde el centro de Europa y Escandinavia. El objetivo último de la iniciativa es predecir, adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático. Lindus-2 está dotado con 1.400 millones de euros y financiado en un 65 por ciento por fondos europeos. Engloba el estudio de las aves migratorias y murciélagos, la educación ambiental y el ecoturismo, a través del Gobierno de Navarra, el ayuntamiento de Burguete, SEO/BirdLife en Aragón y la Ligue pour la Protection des Oiseaux en Francia.

A 1.800 metros de altura en las montañas del Somport, bañadas por pizarras rosadas y tapizadas de enebros, brecinas e incluso arandanos, los técnicos de campo de SEO/BirdLife comienzan a ver las primeras grullas de la temporada sobrevolando la frontera, como explica Marta Medrano, ambientóloga y una de las cuatro personas que forman el equipo de 'controladores aéreos' de la ONG. "El truco para verlas está en hacer un barrido por el cielo, tomando a las montañas como referencia. Para identificarlas, hay que fijarse en el tamaño, la cola, las alas o la forma de volar", explica otro de los observadores, Héctor Bintanel.

Los cuatro técnicos de campo, que hacen turnos de tres en tres días, trabajan desde mitad de julio hasta mitad de noviembre observando el periplo de las aves migratorias, enfundados en forros polares y acompañados de un hidrómetro, anemómetro y termómetro, para anotar las condiciones meteorológicas cada hora en un cuaderno de campo, en el que también dejan constancia del número y tipo de aves avistadas, ayudados de catalejos, prismáticos y telescopios. "He llegado a contar hasta 4.883 vencejos en menos de un día", cuenta Medrano. "Fue muy estresante, me escocían hasta los ojos, pero fue muy emocionante", continúa, mientras que el récord de Bintanel está en el avistamiento de más de 5.500 milanos negros.

La idea de esta parte del proyecto, que comenzó en 2016 y acabará en 2018, es testear cuál es el lugar del Pirineo aragonés que mejor explica la migración de las aves para construir, a partir del año que viene, un refugio que sirva tanto para la observación científica como turística y alargar así la vida de la iniciativa una vez se acabe la financiación europea. Desde que empezó el proyecto esta temporada, han pasado más de 60.000 aves migratorias, contadas una a una por los técnicos de campo, según explica el coordinador técnico, Pablo Vicente, que señala que las más abundantes han sido golondrinas y vencejos comunes y milanos negros.

Junto a ellas, águilas calzadas, busardos ratoneros, azores comunes, halcones peregrinos, aguiluchos cenizos, aviones zapadores, alimoches, cernícalos, mosquiteros, zorzales y una larga lista que han pasado por la puerta de los Pirineos, ante la mirada de los residentes habituales del valle, los buitres leonados. Se calcula que en torno al 50 por ciento de las aves que hay en España son migratorias y, muchas de ellas, pueden llegar a realizar viajes de hasta 20.000 kilómetros.

El delegado de SEO/BirdLife en Aragón, Luis Tirado, inmerso también en este proyecto, explica desde un repecho en la estación de esquí de Candachú, que "la sequía puede provocar cambios diametrales en las rutas migratorias de las aves de un año para otro". Un ejemplo de ello es la Laguna Gallocanta, o La Mancha Húmeda, donde "no se ve ni un sólo pájaro en los años secos". Asimismo, en los últimos 20 años, los estudios han demostrado que aves como la golondrina han retrasado su época de invernada debido a que las temperaturas en el norte continúan siendo cálidas a finales de verano e inicios del otoño.

"Con el estudio de los datos que estamos recopilando queremos asesorar a las administraciones públicas y los diferentes sectores implicados sobre cómo podemos mitigar los efectos del cambio climático", apunta Tirado. Por ejemplo, las temporadas de esquí son cada vez más cortas debido a la disminución de las nevadas, y "el turismo ornitológico puede ser una alternativa". Por ello, el ayuntamiento de Canfranc, así como la Diputación de Huesca, han decidido apostar por este proyecto con medios materiales e infraestructuras. Su alcalde y diputado provincial, Fernando Sánchez, explica que una temporada de esquí cada vez más corta, el turismo ornitológico puede ayudar a mitigar los impactos económicos y sacar mayor rendimiento a las instalaciones de la estación de esquí en otras épocas del año.

Con todo, SEO/BirdLife, que celebra este 30 de septiembre el trigésimo aniversario del Día de las Aves con más de 300 actividades en toda España, anima a la ciudadanía a que se convierta en "cuentapájaros" para ayudar a la elaboración de censos y a comprender mejor la biodiversidad: "simplemente con un móvil y la aplicación gratuita eBird podrás ser uno de los nuestros".

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EP | Madrid | 25/09/2017

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