La apuesta de Jaguar Land Rover por el coche eléctrico comenzó con la presentación del Jaguar I-Pace, un crossover destinado a ofrecer algo diferente en el mercado. Hablamos de un modelo cuyos rivales más directos son el Mercedes EQC, el Audi e-tron o el Tesla Model Y, aunque dada la ausencia de mayor oferta, también podríamos tener en cuenta al Tesla Model X. De esta forma Jaguar decidió crear un coche conforme a la tendencia actual del mercado, pero ofreciendo algo diferente en tanto a concepto y diseño, un I-Pace que pese a mantener ese enfoque para toda la familia en espacio y confort, también ofrece algo más en comportamiento.

Estamos ante una carrocería que alcanza los 4.682 mm de longitud y que es capaz de superar las 2,2 toneladas de peso. Por lo tanto no estamos ante un coche ni pequeño, ni ligero, lo que es un mal bastante común entre este tipo de eléctricos. Dicho esto, Jaguar sí que apostado por el uso de nueva plataforma en aluminio totalmente dedicada, con lo que consigue contener el peso con mayor éxito que algunos de sus rivales, añadiendo un diseño más deportivo y una aerodinámica muy trabajada en pos de reducir al máximo las pérdidas energéticas.

Jaguar I-Pace | David Clavero Domínguez

Si nos fijamos en el esquema de propulsión del I-Pace nos encontramos un sistema compuesto por dos motores eléctricos, uno moviendo cada eje, capaz de desarrollar una potencia máxima de 400 CV y un par máximo de 696 Nm. La batería es de iones de litio, situada justo bajo el piso del habitáculo, y con 90 kWh de capacidad. Gracias a esta configuración el Jaguar I-Pace promete un 0-100 Km/h de 4,8 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 200 Km/h. Para la recarga contamos con un cargador interno de hasta 7,4 kW, con el que necesitaríamos de 10 horas de conexión para restuarar un 80%, y un sistema de carga rápida CCS compatible con hasta 100 kW de potencia con el que con 40 minutos de conexión conseguiríamos el mismo 80% de batería.

Echando un vistazo a las cifras de homologación, el I-Pace consigue una autonomía máxima de 470 kilómetros bajo ciclo WLTP, aunque gracias a una actualización de software reciente, esta cifra se ha visto incrementada por encima de los 510 kilómetros. Vista la teoría, es hora de pasar a la práctica.

Jaguar I-Pace | Jaguar

Nos ponemos al volante del Jaguar I-Pace y lo primer que debemos destacar es el diseño de su interior, un habitáculo que ofrece una sensación de amplitud notable, pero donde además vemos una fuerte carga tecnológica, especialmente en infoentretenimiento. Jaguar ha integrado la última generación del sistema Touch Pro Duo, combinando múltiples pantallas LCD, pero ofreciendo una ergonomía bastante buena gracias al uso de mandos giratorios que permiten acceder de forma rápida y sencilla a funciones básicas. Sí que es cierto que para sacar partido a todas sus posibilidades requiere de cierto periodo de adaptación, pero el sistema ofrece un muy alto nivel de información y servicios.

Dicho esto pulsamos el botón "D", porque aquí la puesta en marcha es mediante botones, e iniciamos la marcha en un silencio total. Como buen eléctrico el I-Pace saca a relucir su confort de marcha desde los primeros metros, moviéndonos en total silencio y con un notable aislamiento del exterior. Solo se percibe el silbido de los motores eléctricos cuando aceleramos, un sonido que no molesta en absoluto y que a un servidor llega incluso a gustar. Con la ganancia de velocidad sí que notamos que en el habitáculo se hace más presente el ruido de rodadura, nada que resulte crítico, pero ante el silencio absoluto del tren de propulsión, es fácil percibir otros ruidos.

Jaguar I-Pace | Jaguar

La aceleración del Jaguar I-Pace es intensa y realmente adictiva. Cualquier adelantamiento o salida desde parado nos pega al asiento con mucha intensidad. Los casi 700 Nm de sus dos motores eléctricos nos hacen disfrutar mucho de cada aceleración o recuperación, si bien las diversiones tienen un gran impacto en el consumo, y es que no debemos pasar por alto que estamos ante un coche eléctrico que desplaza más de 2,2 toneladas. Si realizamos una conducción suave es fácil conseguir consumos razonables, pero la conducción deportiva o la demanda de potencia máxima se dejan notar en la autonomía.

¿Y qué hay de su comportamiento? Uno de los puntos fuertes de este Jaguar I-Pace es precísamente su puesta a punto, y es que aunque hablamos de un coche destinado al uso en familia y con prioridad en el confort, con la instalación de suspensión neumática en nuestra unidad, podíamos permitirnos cambiar el carácter de este I-Pace a demanda. Y la verdad es que se nota la diferencia entre modos de conducción, sin llegar a cambios radicales, pero sí permitiendo disfrutar de reacciones más vivas cuando queremos abordar tramos revirados, o buscar un mayor confort cuando circulamos por un firma roto. El punto más interesante del conjunto es sin duda la dirección, con un tarado directo y rápido, lo que permite disfrutar de cierta agilidad cuando se retuerce la carretera. Como único punto a mejorar en el I-Pace encuentro el sistema de frenada/regeneración, en primer lugar porque solo ofrece dos niveles de regeneración sin posibilidad de ser desconectada, y en segundo lugar porque el tacto de frenos no se siente natural.

Jaguar I-Pace | David Clavero Domínguez

En definitiva, el Jaguar I-Pace ha conseguido demostrar que dentro de los SUV y Crossover se pueden hacer las cosas de otra forma. Hablamos de un coche de diseño diferenciado, con un interior muy tecnológico, pero sin perder funcionalidad, y con una dinámica de conducción que se antoja como la más deportiva de su categoría, sin que ello suponga renunciar al confort. Pero acceder al Jaguar más avanzado del momento tiene un precio, y ese es 80.570 euros.